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Sobre la presencia de Roger Wolfe en la poesía española (1990-2000) y revisión del marbete «realismo sucio» - Notas

(1 opiniones)
Monografía creado por Juan Miguel López Merino. Extraido de: http://www.ucm.es/info/especulo/numero31/rogwolfe.html
25 de Octubre de 2006

15 - Notas

[1] Elias Canetti, Hampstead. Apuntes rescatados 1954-1971, Madrid, Mario Muchnik, 1991.

[2] Eso es precisamente lo que vienen a decir las siguientes palabras de Jordi Gracia, (Hijos de la razón, Barcelona, Edhasa, 2001, pp. 71-72): «Todo lector de poesía del siglo XX, o incluso todo lector culto, tiende a saber intuitivamente cuando abre un libro de poemas la estirpe de la que arranca. Las tradiciones son múltiples pero quizá sus raíces pueden simplificarse abruptamente, como hago ahora, en dos: la poesía como forma de desarrollo de una especialidad de la literatura, una forma muy particular de escritura que suele ser inaccesible al común de los lectores porque inventó, al menos desde el último tercio del siglo XX, un lenguaje que le es propio y, como tal, el lector debe aprender a apropiarse. Es el que arranca del simbolismo con los nombres mayores de la modernidad, Baudelaire, Rimbaud o Mallarmé. Pero la otra raíz es más antigua y no está abolida: esa revolución del lenguaje poético no ha sido unánime ni universal, y sobre todo no ha arruinado otra forma igualmente fecunda y múltiple de concebir la poesía, la de raíz clásica, y ambas han vivido en paralelo. La tradición clásica ha pervivido hasta nuestros días, a menudo, o incluso casi siempre, incorporando las lecciones de aquellos maestros de la modernidad, pero sin retractarse de su querencia por esa antigua tradición, igualmente viva.»

[3] Alfredo Saldaña, «Roger Wolfe, una sensibilidad otra», en «Postmodernité et écriture narrative dans l’Espagne contemporaine», n.º 8, série de Trigre, Grenoble, CERHIUS, 1996, p. 265.

[4] Ibíd., pp. 265-267.

[5] Hay una guerra, Madrid, Huerga & Fierro, 1997, pp. 162-63.

[6] Eso venían a decir en sendas reseñas Luis Antonio de Villena («Un hosco ardor contemporáneo», El Mundo, suplemento «La Esfera», 05-VI-1993.06.93., p. 10) y Miguel García-Posada («Del nuevo realismo: la confirmación poética de Roger Wolfe», El País, suplemento «Babelia», 19-VI-1993, p. 10).

[7] Jordi Gracia, Hijos de la razón, Barcelona, Edhasa, 2001, capítulo II, pássim.

[8] Hay una guerra, Madrid, Huega & Fierro, 1997, p.136.

[9] Jordi Gracia, op. cit., p. 79.

[10] Ibíd., p. 78.

[11] ¡Que te follen, Nostradamus!, Barcelona, DVD, 2001, pp. 79-80.

[12] Jordi Gracia, op. cit., p. 61.

[13] «Es importante que los protagonistas del poema no sean héroes, profetas expresivos, sino personas normales que representen la capacidad de sentir de las personas normales», dice Luis García Montero (¿Por qué no es útil la literatura?, Madrid, Hiperión, 1993). La cuestión está en saber quiénes son personas normales, y la respuesta siempre dependerá del nivel de vida -léase, del sueldo, del nivel económico- que uno haya tenido en suerte o en desgracia alcanzar. Esa «capacidad de sentir de las personas normales» de la que nos habla Montero, es la capacidad de sentir de la clase media alta. Pero hay muchísimas personas en nuestras sociedades que tienen otra «capacidad de sentir», fundamentalmente porque tienen otra vida.

[14] Jordi Gracia, op. cit., p. 51.

[15] Ibíd., p. 69.

[16] Claro que hubo otros caminos, pero aquí no pretendemos hacer un estudio de toda la poesía española de las últimas décadas, sino acercarnos a los aspectos que puedan tener algo que ver con la de Roger Wolfe.

[17] «[Hablando de Diecisiete poemas] Roger Wolfe renuncia a la lengua, pero no a la tradición poética inglesa. De allí, su tono, tan distinto y tan distante de lo que se hace entre nosotros; y de ahí que, de entre los poetas españoles, sólo Luis Cernuda, el Cernuda del exilio que tanto debía a autores como Browning o Eliot, encuentre eco en algún poema. Por eso, como ha apuntado García Martín, lo más innovador es que las influencias que se aprecian en su obra sean distintas de las de otros poetas jóvenes contemporáneos suyos como Felipe Benítez Reyes, Luis García Montero o Blanca Andreu. Su estilo es menos barroco, más seco, más emparentado con la literatura inglesa.» Enrique Bueres, «Roger Wolfe: un inglés en la corte de la poesía asturiana», Hojas universitarias, Oviedo, marzo de 1987, p. 23.

[18] Luis Antonio de Villena, «Hogueras desesperadas», El Mundo, suplemento «La Esfera», 18-II-1995.02.95, p. 10.

[19] Véanse en la bibliografía las numerosas reseñas dedicadas por este crítico a la obra de Wolfe.

[20] Luis Antonio de Villena, «Un hosco ardor contemporáneo», El Mundo, suplemento «La Esfera», 05-VI-1993.06.93., p. 10.

[21] Rafael Conte, «Días perdidos...»,en ABC, suplemento «ABC literario», 07-V-.05.1993.

[22] Miguel García-Posada, «Una obra conmovedora», El País, 26-V-1993, p. 40.

[23] Miguel García-Posada, «Del nuevo realismo: La confirmación poética de Roger Wolfe», El País, suplemento «Babelia», 19-VI-1993. p. 10.

[24] «No hay aquí las lentejuelas y disfraces de un culturalismo de guardarropía, ni tampoco la asepsia de cierta poesía neopurista, sino únicamente la desnuda tragedia de quien bebe o escribe para olvidar que lleva -como llevamos todos- la muerte en el alma.» Palabras leídas -y citadas por Enrique Bueres en «Roger Wolfe: un inglés en la corte de la poesía asturiana», Hojas universitarias, Oviedo, marzo de 1987, p. 23.- por García Martín en su presentación de Diecisiete poemas en la librería Ojanguren, de Oviedo, la tarde del 12 de febrero de 1987.

[25] José Luis García Martín, «Al carajo con la literatura», en La Nueva España, 14-II-.1902.92., p. 43.

[26] Santos Alonso, «Dos géneros», Diario 16, 24-VIII-19.09.92.

[27] José Luis Piquero, «Hablando de poesía con Roger Wolfe», Fin de Siglo, mayo/junio 1993, p. 32.

[28] Antonio Ortega, «Las imperfecciones del realismo», El Urogallo, octubre de 1995, p. 50.

[29] Luis Antonio de Villena, «Incendios cotidianos, aire sombrío», El Mundo, suplemento «La Esfera», 22-III-1997, p. 13.

[30] Id., «Imágenes de abandono y rabia», El Mundo, suplemento «El Mundo de los Libros», 16-I-1999.

[31] Luis Antonio de Villena, Fin de siglo, Madrid, Visor, 1992. p. 33.

[32] Alicia Bajo Cero, Poesía y poder, Valencia, Ediciones Bajo Cero, 1997, pp. 69-70.

[33] Las dos primeras reseñas que García-Posada dedicó a los poemarios de Wolfe se titulaban precisamente «El realismo, de nuevo» (El País, suplemento «Babelia», 20-VI-1992, p. 12) y «Del nuevo realismo: La confirmación poética de Roger Wolfe» (El País, suplemento «Babelia», 19-VI-1993. p. 10).

[34] «Roger Wolfe ha creado [...] un horizonte ampliado» son palabras de Enrique Baena («El mundo ha sustituido a la poesía», Ínsula, n.º 593, (mayo de 1996), p. 24).

[35] Luis García Montero, en el prólogo a Además, Madrid, Hiperión, 1994.

[36] Lo cual sí ocurre, por ejemplo, en la obra de Jorge Riechmann, autor que por otra parte tiene en común con Wolfe la edad y la determinación de salir por sus propios medios y vías de los límites del canon experiencial; y digo salir porque ambos, en cierto modo, empezaron dentro.

[37] «La mayoría de los escritores de este país llevan como mínimo cien años de retraso con respecto a los tiempos. Y no es que esto sea una carrera, ni que en arte haya realmente “progreso”, puesto que no lo hay; pero yo creo que el escritor debe ser ante todo un hijo de su tiempo. Los mejores lo son. Y los mejores entre los mejores se adelantan a su tiempo.» (Oigo girar los motores de la muerte, Barcelona, DVD, 2002, p. 81.)

[38] A este respecto (el autodidactismo frente a la formación estatal en España) ha escrito recientemente Germán Gullón (Los mercaderes en el templo de la literatura, Barcelona, Caballo de Troya, 2004, p. 101): «La España letrada es esencialmente conservadora, porque las instituciones donde se educa y alimenta el gusto permanecen ancladas en un inmovilismo ahistórico que nos diferencia de culturas vecinas».

[39] Véase, por ejemplo, el título completo de la antología de Isla Correyero Feroces. Radicales, marginales y heterodoxos en la última poesía española, o el del poemario de Villena Marginados.

[40] Virgilio Tortosa, «De poelítica: el canon literario de los noventa», en José Romera Castillo y Francisco Gutiérrez Carbajo (eds), Poesía histórica y (auto)biográfica (1975-1999), Madrid, Visor, 2000, p. 71

[41] Citado por Araceli Iravedra, «¿Hacia una poesía útil? Versiones del compromiso para el nuevo milenio», Ínsula, n.º 671-672, noviembre/diciembre 2002, p. 6.

[42] Araceli Iravedra, «¿Hacía una poesía útil? Versiones del compromiso para el nuevo milenio», Ínsula, n.º 671-672, noviembre/diciembre 2002, p. 4.

[43] Jonathan Mayhew, The Poetics of Selfconsciousness. Twentieth-Century Spanish Poetry, Lewisburg, Bucknell University Press, 1994, p. 131: «Los poetas de los ochenta siguen contentos con una visión esencialmente conservadora del género».

[44] Enrique Baena, «El mundo ha sustituido a la poesía», Ínsula, n.º 593, (mayo de 1996), pp. 23-24.

[45] Luis Beltrán, La imaginación literaria (La seriedad y la risa en la literatura occidental), Barcelona, Montesinos, 2002, p. 274.

[46] Germán Gullón, Los mercaderes en el templo de la literatura, Barcelona, Caballo de Troya, 2004, p. 24.

[47] Antonio Ortega, «La seductora luz de lo cercano», http://www.elcritico.es/consulta.php?id=6&inicio=0&buscar=realismo+sucio

[48] Eloy Fernández Porta, «Golpe por golpe. El género realista ante el fin del simulacro», Golpes. Ficciones de la crueldad social, Barcelona, DVD ediciones, 2004, pp. 10-11.

[49] A este respecto, Luis Antonio de Villena ha escrito hace poco las siguientes acertadísimas apreciaciones («Poemas de la última noche de la Tierra», El Mundo, suplemento en «El Cultural», 6-24-.04.2004, http://www.elcultural.es/Historico_imprimir.asp?c=9835

      «Si lo que sigue puede llamarse mala suerte (no lo sé) Charles Bukowski (1920-1994) la tuvo respecto a sus primeras traducciones españolas. Era en los años setenta y a Bukowski se le presentó como un autor sucio, atrevido, pornógrafo y solamente narrador: la poesía llegaría más tarde. [...]

      »Los críticos crearon para Bukowski la expresión realismo sucio, que luego aplicaron (mal) a poetas y narradores como Raymond Carver, y aún después a españoles como Mañas o Roger Wolfe, influido por Bukowski en poesía. [...] El que se enfrente a la poesía de Bukowski [...] habrá de tener en cuenta que quizás más del noventa por ciento de sus poemas (algunos breves pueden ser más líricos) son narrativos. Es más, cuentan una historia, incluso una anécdota, pero no son un relato. Son poemas. El diálogo, la elipsis, la iluminación de palabras casi aisladas en la página, componen una estructura retórica indefectiblemente poética. Coloquial, áspera, tierna, desesperada o bruta, la poesía de Bukowski (nihilista y vitalista, incluso al envejecer) posee una inmensa fuerza, una nítida pegada que certificando su sensación de biografía y verosimilitud contribuye a que esa fuerza parezca más honda.»

[50] Dieter Ingenschay, «El realismo sucio o la poesía de los márgenes», Ínsula, n.º 671-672, noviembre/diciembre 2002, p.47.

[51] Entrevista de Jaime Priede, «Roger Wolfe: “En este país hay demasiados escritores”», La Voz de Asturias, 16-I-1992, p. 34.

[52] José Luis García Martín, «Al carajo con la literatura», en La Nueva España, 14-II-.1902.92., p. 43.

[53] García-Posada titula «El realismo sucio, canonizado» (ABC, suplemento «Blanco y Negro Cultural», 11-IX-2004, p. 14) su reciente reseña de nuestra edición crítica de Días perdidos en los transportes públicos y Hablando de pintura con un ciego.

[54] Miguel García-Posada, «El realismo, de nuevo», El País, suplemento «Babelia», 20-VI-1992, p. 12.

[55] Rafael Conte, «Días perdidos...»,en ABC, suplemento «ABC literario», 07-V-.05.1993.

[56] Luis Antonio de Villena, «Timón de navegar poemas», El Mundo, suplemento «La Esfera», 28-V-1993, p. 13.

[57] José Luis Piquero, «Hablando de poesía con Roger Wolfe», Fin de Siglo, mayo/junio 1993, p. 32.

[58] Luis Antonio de Villena, «Un hosco ardor contemporáneo», El Mundo, suplemento «La Esfera», 05-VI-1993.06.93., p. 10.

[59] Miguel García-Posada, «Del nuevo realismo: la confirmación poética de Roger Wolfe», El País, suplemento «Babelia», 19-VI-1993. p. 10.

[60] Víctor García de la Concha, «Hablando de pintura con un ciego», ABC, suplemento «ABC literario», 09-VII-19.93., p. 8.

[61] Ernesto Salanova, «Hablando de pintura con un ciego, de Roger Wolfe», El Comercio, suplemento Literatura y Arte, 26-VII-1993, p. 47.

[62] Nelson Marra, «La belleza de la irreverencia», El Mundo, suplemento «La Esfera», 23-X-1993.10.93., , p. 9.

[63] «[Roger Wolfe] todo él entero, como escritor, viene de fuera, de una tradición que en España tiene pocos nombres (me parece que ninguno) y que arranca inequívocamente de Charles Bukowski, y ni lo niega ni lo esconde. Al contrario, lo exhibe como desafío de genuinidad auténtica y lealtad, y también, menos voluntariamente, como escudo contra tontos y precipitados.» Jordi Gracia, «Prosa bruta, lírica y expansiva», El Periódico, 6-XII-2002, p. 23.

      Preguntado sobre el influjo de Bukowski, afirma Wolfe (entrevista de Mariano García, «La vida es dura para todos, pero terriblemente bella», Heraldo de Aragón, suplemento «Cultura/Espectáculos», 15-VII-2000): «reconozco que su obra me ha influido mucho. Pero la verdad es que no tenemos mucho que ver. El escritor norteamericano es la sencillez absoluta, es casi como un artista oriental que trabaja a finas pinceladas. Su mundo es mucho más sencillo que el mío, y a él el ritmo parece no importarle.»

      Y en una entrevista de Santiago Martínez («El vértigo de lo cotidiano. Roger Wolfe», Ajoblanco, diciembre de 1994, p. 63), a la pregunta «¿Cuáles son las deudas [...] con la poesía de Raymond Carver?» responde Wolfe: «[...] la virtud de condensar las cosas de manera muy efectiva y convertir los aspectos más anodinos de la vida cotidiana en cosas angustiosas. [...] Es el vértigo de lo cotidiano.»

[64] Germán Gullón (op. cit., p. 51) ha señalado este problema, aunque refiriéndose al fenómeno en general: «Lo malo en el arte y en la vida es cuando alguien quiere hacer de entomólogo y pincharnos en una casilla, y rehusamos la etiqueta: que no es así, que también cabemos dentro de otra casilla.»

[65] Salustiano Martín, «Arde Babilonia: exabruptos de desesperanza», Reseña, diciembre de 1995, p. 35.

[66] Roger Wolfe, Carta inédita, 25-IV-2003.

[67] «Escribo lo que veo, lo que ocurre, como si fuera un hiperrealista» (entrevista de Paché Merayo, «La poesía debe descubrir cosas, pero no con grandes palabras, sino con las que están gastadas por el uso», El Comercio, 13-IV-1993, p. 28); «soy hipercronista, hiperrealista; escribo de lo que hay» (entrevista de Mariano Antuña, «Soy hipercronista, hiperrealista; escribo de lo que hay», Diario 16, 16-VI-1993, p. 36).

[68] «Yo preferiría hablar, si es que hay que hablar de algo, de “realismo expresionista”». Entrevista de Karmelo C. Iribarren, «Charlando con Roger Wolfe», Bart, n.º4, otoño de 2002, p. 34.

[69] «El concepto unamuniano de “intrahistoria” es clave. Más que realismo cotidiano, más que minimalismo, más que cualquier otra cosa que se le pueda querer llamar, mi escritura aspira a ser intrahistórica.» (Oigo girar los motores de la muerte, Barcelona, DVD, 2002, p. 76)

[70] Entrevista de Karmelo C. Iribarren, op. cit., pp. 34-35.

[71] Aurora Luque y Emilio Carrasco, «Notas a Roger Wolfe», El invento (Antología poética), Málaga, Miguel Gómez, 2001, p. 7.

[72] Luis Antonio de Villena, «Incendios cotidianos, aire sombrío», El Mundo, suplemento «La Esfera», 22-III-1997.03.97, p. 13.

[73] Mayte Serra, «Fuera del tiempo y de la vida», Lateral, julio/agosto 2001, p. 22.

[74] Ricardo Virtanen, Hitos y señas (1966-1996) Antología crítica de poesía en castellano (27 propuestas para principios de siglo), Madrid, Laberinto, 2001, p 171.

[75] Entrevista de Álvaro Colomer, «Roger Wolfe», Vanidad, marzo de 1999, p. 53:

      «-El realismo sucio, al que nunca te quisiste subir, quiere apropiarse de tu nombre.

      »-Ese término se lo sacó de la manga la revista Granta a mediados de los 80: llamó así a un número dedicado a Carver, Ford... y otros autores que hablaban de las pequeñas alegría y miserias de la vida cotidiana de la gente corriente. El matrimonio que discute, el niño que sufre un accidente el día de su cumpleaños... Problemas reales explicados con una gran sencillez, sin pirotecnia. Cuando llegó a España se malinterpretó y se usó para una literatura realmente sucia: mierda, vómitos, tiros y no sé qué hostias más. El rótulo tuvo mucho éxito y a mí me lo han sellado en el culo, pero rechazo esa etiqueta.

      »-Pero ciertas similitudes sí que tienes, ¿no?

      »-Tengo puntos en común con esa gente, con Bukowski y con la novela negra. He introducido vulgarismos, frases coloquiales y tacos en mi obra, pero de una forma dosificada y estructurada. Hay mucha gente por ahí que piensa que hay que empezar un poema diciendo “me cago en Dios y en la Virgen”, y no es eso. Mi poesía resulta ofensiva por la actitud radical que tomo, no por el uso de tacos.»

[76] Entrevista de José Luis Tapia, «Vivimos en una sociedad de secretos a voces», Ideal, 5-IV-2001, p. 50.

[77] Miryam Roche, «Nulla dies sine linea», Quimera, n.º 217, junio de 2002, pp. 79.

[78] Manuel Rico, «Al borde del nihilismo», El País, suplemento «Babelia», 27 de octubre de 2001, p. 11.

[79] Eloy Fernández Porta, «Golpe por golpe. El género realista ante el fin del simulacro», Golpes. Ficciones de la crueldad social, Barcelona, DVD, 2004, p. 11.

[80] Ibíd., p. 12.

[81] Ibíd., p. 13.

[82] El propio Wolfe, hablando del éxito de los libros de Pedro Juan Gutiérrez en España -en concreto de Trilogía sucia de la Habana-, reflexiona más o menos en los mismos términos pero refiriéndose a la crítica: «Ese primer libro tuvo un sonado impacto por aquí (algo que no deja de ser irónico si consideramos que los gacetilleros nacionales elogiaron a Gutiérrez por su estilo crudo, sencillo y descarnado y su tono patentemente bukowskiano, cuando esas mismas características, en cualquier escritor del ámbito español, siempre han sido motivo de escarnio).» (¡Que te follen, Nostradamus!, Barcelona, DVD, 2001, p. 148)

[83] Eloy Fernández Porta, op. cit., p. 13.

[84] Ibíd., p. 15.

[85] En 1999 Luis Antonio Villena («Imágenes de abandono y rabia», El Mundo, suplemento El Mundo de los Libros, 16-I-1999) apuntó, refiriéndose a Wolfe, que aunque «sus modelos poéticos (como se ha repetido) son Carver y Bukowski; su alma, sin embargo, se parece más a la de Louis Ferdinand Céline.»

[86] «Toda mi concepción del realismo se basa en el brutal choque del individuo con el medio circundante. No estoy hablando -ni he estado hablando nunca- de hacer fotografías, pintar bodegones o recoger conversaciones con una grabadora, sino de meter los dedos del alma en el enchufe de la realidad hasta carbonizarse.» (Hay una guerra, Madrid, Huerga & Fierro, 1997, p. 95)

[87] Eloy Fernández Porta, op. cit., p. 14.

[88] «Roger Wolfe ha abierto en España (y en español) la ventana del realismo sucio extremado y de la literatura más dura» (Luis Antonio de Villena, «Roger Wolfe», Hélice, invierno/primavera de 1994, p. 47); «Wolfe ha traído a la literatura española las formas extremas del «realismo sucio», yendo más lejos quizá que nadie en la demostración de la apoteosis de la marginalidad, el sexo y la violencia. Él ha mostrado, quizá el primero, el otro rostro de la modernidad social española [...]» (Miguel García-Posada, «Poemas y relatos del vacío», ABC, suplemento «ABC Cultural», 26 de enero de 2002, p. 15.)

[89] «Es curioso que en los últimos años se haya puesto de moda lo que algunos han dado en llamar “minimalismo” (aunque en España, como es natural, se popularizó la versión prostituida del concepto, el mal definido y peor comprendido “realismo sucio”). La buena literatura siempre ha sido minimalista. Desde la Antología Palatina hasta el Romancero, desde Li Po hasta Raymond Carver, las tres reglas de oro se mantienen. Realismo, sobriedad, brevedad. El que desee entablar una discusión con dos mil setecientos años de historia que empiece cuando quiera. Yo seguiré adelante, haciendo las cosas como hay que hacerlas. Sólo hay una manera de hacer las cosas. Y es la única que me interesa.» (Todos los monos del mundo, Sevilla, Renacimiento, 1995, p. 63)

[90] Todo lo que aquí decimos sobre el neorrealismo cinematográfico italiano está tomado de la obra de Daniela Arónica El neorrealismo italiano (Madrid, Síntesis, 2004, pp. 22-39).

[91] Araceli Iravedra, «¿Hacia una poesía útil? Versiones del compromiso para el nuevo milenio», Ínsula, n.º 671-672, noviembre/diciembre 2002, p. 2.

[92] Ibíd., p. 6.

[93] «-En esto [escenas de sexo], y en algunos de sus personajes, ambientes y argumentos se aprecia cierto gusto por lo marginal. ¿Es algo natural o premeditadamente buscado?

      »-Me interesa toda la experiencia humana. Y durante muchos años he estado flotando en el mundo crepuscular de la supuesta marginalidad. Frecuenté esos ambientes y aquello me marcó de forma indeleble. Luego envejeces o maduras y entras en otras situaciones. No ha habido voluntad deliberada de centrarme en ese mundo: escribía de ello porque era lo que estaba viviendo. Uno siempre escribe sobre sí mismo y sobre lo que conoce. Y a mí lo que me interesa es la triste, terrible y maravillosa condición humana.» (Entrevista de Mariano García, «La vida es dura para todos, pero terriblemente bella», Heraldo de Aragón, suplemento «Cultura/Espectáculos», 15-VII-2000).

[94] Araceli Iravedra, op. cit., p. 6.

[95] Ibíd.

[96] Dieter Ingenschay, «El realismo sucio o la poesía de los márgenes», Ínsula, n.º 671-672, noviembre/diciembre 2002, pp. 46-48.

[97] «Los clásicos están bien pero siempre he pensado que unas cuantas lecturas clave, pero bien escogidas y asimiladas, son suficientes para dar a luz un genio si hay madera. Quiero decir que desde hace años me guío por ese método, el olfato, el instinto, y sólo leo lo que me llama y lo que me sale de punta polla y cuando un libro no me entra -sea el Ulises o La Araucana o lo que coño quiera-, sale volando por ventana metafórica más cercana antes de la página 15, y eso si tiene suerte. Siempre me he guiado por ese sistema. A mí me funciona; lo único es que no creo que valiera para «tertuliano informado»; aunque esa gente en cualquier caso es más falsa que un duro de 6 pelas; fusilan más Bompianis que otra cosa. Igual que los críticos. Y ahora ya pueden tirar de enciclopedia en CD-Rom así que no te digo nada. Siempre he preferido decir «No sé» que llenarme la boca de mierda, Yo me enorgullezco de lo que he leído; pero también de mis lagunas. En mis lagunas entierro a todos mis enemigos; los muertos y los vivos también.» (Roger Wolfe, Carta inédita, 7-VI-1996.)

[98] «Esta poesía ha renunciado a la retórica obrerista y de resistencia que nutrió a nuestros poetas sociales: habla desde otros postulados [...], pero el objetivo sigue siendo el mismo al diseñar la imagen de un sujeto errante [...], marginal [...], desencantando [...] y consciente de su alineación [...]». (Miguel García-Posada, La nueva poesía (1975-1992), Barcelona, Crítica, 1996.)

[99] Miguel García-Posada, «Del nuevo realismo: La confirmación poética de Roger Wolfe», El País, suplemento «Babelia», 19-VI-1993. p. 10.

[100] «-[...] se le adscribió a la corriente del malditismo, lo que no le gusta.

      »-No me gusta. Ni sé qué se entiende por malditismo. Si se refiere al tópico de la bohemia y el desarreglo vital, no veo las razones para que un escritor haya de llevar esa vida. Juan Ramón Jiménez o Víctor Hugo fueron monacales.

      »-No obstante, ha de reconocer que el mundo interior tormentoso al que alude mantiene vínculos con la corriente de la poesía maldita.

      »-Hay registros de mi obra en los que se ha visto malditismo, realismo sucio... Es posible, pero no hay un apriorismo, una pose, que me parecería ridícula. Sábato divide a los escritores en gratuitos y problemáticos, a los últimos de los cuales denomina escritores del abismo. En ese sentido -y muy humildemente-, sí puedo sentirme próximo a Van Gogh, a Toulouse-Lautrec o a Baudelaire. Porque eran pintores o poetas desavenidos con el mundo. Lo que quiero decir es que la desavenencia se produce previamente en tu vida, y sólo después, en tu obra.»

      (Entrevista de Alberto Piquero, «La literatura es mi propia vida, una forma de respirar», El Comercio, 7-VIII-2004, http://www.elcomerciodigital.com/pg040807/prensa/noticias/Sociedad/200408/07/GIJ-SOC-130.html

      Ver también: Roger Wolfe, «Malditismo y lentejas sin chorizo», El Mundo, 21-VII-1999.

[101] Miryam Roche, «Nulla dies sine linea», Quimera, n.º 217, junio de 2002, p. 79.

[102] Carlos Marzal, «El vitalismo furioso de Luis Antonio de Villena», 20-VI-1998, http://www.elmundo.es/elmundolibro/1998/06/20/anticuario/965840067.html

[103] Araceli Iravedra, «¿Hacia una poesía útil? Versiones del compromiso para el nuevo milenio», Ínsula, n.º 671-672, noviembre/diciembre 2002, p. 3.

[104] Fernando Beltrán, «Hacia una poesía entrometida (Manifiesto fugaz)», Leer, 1989, pp. 32-33.

[105] Ángel L. Prieto, «Fernando Beltrán y la poesía entrometida», Ínsula, n.º 671-672, noviembre/diciembre 2002, p. 39.

[106] Miguel García-Posada, «Algunos poetas del 93. Diferentes estilos y actitudes en la lírica española actual», El País, suplemento «Babelia», 25-IX-1993, p. 12.

[107] Antonio Méndez Rubio, «Otra poesía es posible. La cuestión del sujeto y la crítica social en la poesía reciente», Ínsula, n.º 671-672, noviembre/diciembre 2002, p. 3.

[108] Me he ocupado de la obra de este autor en «Aproximación a la obra de Karmelo C. Iribarren», Versants (Revista suiza de literaturas románicas), n.º 43, Génova, Slaktine, 2003, pp. 35-70. Este trabajo está también publicado digitalmente en http://www.um.es/tonosdigital/znum8/estudios/12-iribarren.htm

[109] Araceli Iravedra, op. cit.

[110] «-¿Qué opinas sobre la corriente de “realismo sucio”, aparentemente en auge en la poesía española contemporánea?

      »-Reinventar a Charles Bukowski no me parece un programa demasiado atractivo. En poesía, del malditismo prêt à porter se han explotado todas las gamas, tejidos y tonalidades: un poco de nihilismo por aquí, unas dosis de satanismo por allá... Lo que no está visto, lo que resultaría verdaderamente raro y original -pero tiene pocas posibilidades de atraer los focos de los medios masivos-, es lo que podríamos llamar poesía social en su verdadero sentido (no lexicalizado): la del poeta, escriba como escriba, comprometido prácticamente con los movimientos sociales emancipatorios de su tiempo. (No hay, claro está, una sola línea de escritura ni un solo criterio estético compatible con este compromiso práctico.)

      »Me gusta mucho más este tipo de literatura crítica que la radicalidad metafísica exenta de compromisos prácticos de un Cioran o un Bernhard, por mencionar a dos grandes escritores. No me basta con saber, pongamos por caso, que el mundo es una gran prisión: quiero conocer a los carceleros y a los presos con nombres y apellidos.»

      (En el libro de entrevistas de Noemí Montetes Qué he hecho yo para publicar esto, Barcelona, DVD, 1999. )

[111] Araceli Iravedra, («Radicales, marginales y heterodoxos en la poesía española (contra la “poesía de la experiencia”), http://163.10.30.3/congresos/orbis/Araceli%20Iravedra.htm

[112] Manuel Vilas, «Encuesta», Ínsula, n.º 671-672, noviembre/diciembre 2002, p. 30.

[113] «Roger Wolfe abrió un camino en esto que llaman realismo sucio y yo voy en esa onda, pero al mismo tiempo me veo al margen. Yo escribiría como escribo aunque no estuvieran Roger Wolfe o Gil de Biedma. Hay mucha gente en este registro pero a veces se quedan en la superficie, están muy perjudicados por las lecturas de Bukowski o Carver: no salen de ahí.» (Entrevista de José Luis Piquero a David González, Les Noticies, 18-II-2001, http://arte-nativa.com/david/entrevista5.htm

[114] «-¿Tienes la sensación de formar parte de alguna clase de grupo?

      »-Sí, yo creo que sí. Me siento cercano a algunos autores porque tocamos problemas sociales, cotidianos, con un lenguaje realista. Con cierto compromiso por parte de unos y un compromiso muy marcado por parte de otros. Podría hablarse de poesía de la conciencia.» (Entrevista de Chus Fernández a David González, Interferencias, n.º 19, mayo de 2001, http://arte-nativa.com/david/entrevista6.htm

[115] David González «Una novia vestida de luto», Ínsula, n.º 671-672, noviembre/diciembre 2002, p. 48.

[116] Antonio Méndez Rubio, op. cit.

[117] Las cabezas más visibles de este grupo son Antonio Méndez Rubio y Enrique Falcón. Ambos cultivan una poesía que, paradójicamente, resulta más hermética que otra cosa. Tal vez sea éste el primer caso en las letras españolas de una poesía claramente socializada y a la vez más cerca del irracionalismo que de una línea clara. Esto viene a demostrar que las tendencias «comprometidas» actuales son diversas y no comparten tanto una estética más o menos común sino cierta ideología crítica frente al estado de cosas.

[118] Araceli Iravedra, op. cit., p. 5.

[119] Luis Arturo Hernández, «Enterrado con un sólo juguete», http://www.espacioluke.com/2000/Agosto2000/libros.html

[120] Leopoldo Sánchez Torres, «De lo real y sus retóricas: realismo y antipoesía en las nuevas poéticas del compromiso», Ínsula, 671-672, noviembre- diciembre 2002, p. 50.

[121] La editorial DVD junto con la colección asturiana de poesía «Línea de Fuego» -dirigida por Ángel Sierra y asesorada por Eduardo Errasti- cuentan con los dos catálogos que más salida han dado a los escritores neorrealistas. García Casado, David González, Iribarren, Vilas y el propio Wolfe, entre otros, tienen obras publicadas en una o ambas colecciones.

[122] Eloy Fernández Porta, «Ficciones de la crueldad social. El “giro a la abyección” del relato realista español», http://www.BarcelonaReview.com, n.º 35, marzo/abril 2003

[123] Conversación entre Eloy Fernández Porta y Vicente Muñoz Álvarez, «Golpes en la vida tan fuertes...», http://www.BarcelonaReview.com, n.º 43, julio/agosto 2004.

[124] Entrevista de Alberto Piquero a Roger Wolfe, «El escritor es un animal solitario», La Voz de Asturias, 5 de noviembre de 2001, p. 85

[125] David Taberna, «Una antología de poesía cercana al realismo sucio reúne a treinta escritores “comprometidos”», http://servicios.diariovasco.com/pg041021/prensa/noticias/Cultura/200410/21/DVA-CUL-259.html

[126] José Ángel Cilleruelo, «La poesía española en los años 90», Poesia Espanhola, Anos 90, Lisboa, Relógio d’Agua Editores, 2000, pp. 342-43.

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Autor y licencia de 'Sobre la presencia de Roger Wolfe en la poesía española (1990-2000) y revisión del marbete «realismo sucio» - Notas'
Juan Miguel López Merino Extraído de: http://www.ucm.es/info/especulo/numero31/rogwolfe.html CopyLeft
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