Inicio / Wikis / Monografías / Sobre la presencia de Roger Wolfe en la poesía española (1990-2000) y revisión del marbete «realismo sucio» - Poesía de la experiencia y neorrealismo

Sobre la presencia de Roger Wolfe en la poesía española (1990-2000) y revisión del marbete «realismo sucio» - Poesía de la experiencia y neorrealismo

(1 opiniones)
Monografía creado por Juan Miguel López Merino. Extraido de: http://www.ucm.es/info/especulo/numero31/rogwolfe.html
25 de Octubre de 2006

2 - Poesía de la experiencia y neorrealismo

Tras la publicación de Hablando de pintura con un ciego, la crítica catalogó la poesía de Wolfe como un paso ulterior dentro de la poesía de la experiencia [6]. Es cierto que existen ciertas similitudes entre uno y otros; pero lo que en los poetas de la experiencia es un añadido (ya hemos hablado de su condición esencialmente clasicista con una capa de realismo) en Wolfe consiste en los cimientos. Repasemos las concomitancias de mayor peso al hilo del estudio que Jordi Gracia [7] lleva a cabo en el capítulo «La experiencia de los poetas» de Hijos de la razón: rechazo de la altisonancia de las palabras y de cualquier posible complicidad con el lenguaje, es decir, reticencia ante la poesía como exploración de la materia verbal; merodeo en lo cotidiano; rebajamiento ex profeso de las medidas de su horizonte de ambición; parquedad, amputación voluntaria del engolamiento y la metafísica enigmática; reducción del protagonismo, casi hasta su exclusión, de la imagen; y rechazo de lo visionario, del hermetismo iluminado, del esoterismo como ley del poeta.

Wolfe mismo ha llegado a reconocer cierta proximidad con estos poetas, pero a la vez recalcando lo que él considera las diferencias:

No tengo inconveniente en que se diga de mí que hago «poesía de la experiencia». ¿Qué otra poesía va uno a hacer? (Todavía estoy esperando a que alguien me explique, convincentemente, qué poesía no se basa en la experiencia.) Pero, en las raras ocasiones en las que me he tomado la molestia de escrutar la obra de mis coetáneos, he podido observar que somos completamente diferentes. El contexto, el enfoque, el marco formal, salvando las distancias -yo hago verso libre, por ejemplo- quizá sea más o menos el mismo; pero hay una diferencia de tono, de voz poética absolutamente fundamental: mi voz es esencialmente humana, mientras que la suya está esencialmente embutida en el corsé retórico de la literatura. Mis poemas son como susurros (o a veces, por qué no, gritos) al oído del lector; confidencias reales, absolutamente creíbles, literarias también, por supuesto, porque el vehículo literario es el único que puede servir a la poesía, pero vivas, capaces de establecer la complicidad que resulta de la común tragicomedia humana. Los poemas de ellos, por el contrario, son ejercicios vacíos, huecos, banales, frívolos, enamorados de sí mismos en el peor de los sentidos. Yo hablo; ellos se escuchan hablar. [8]

Gracia viene indirectamente a decir más o menos lo mismo cuando afirma que Wolfe «apenas encarna el tono tenue y amigable de la lírica de la democracia, que ha preferido la tibieza, el relato de la cotidianidad, la urdimbre vagamente narrativa y la confesionalidad fingida unas veces y veraz otras» [9]. Éste crítico destaca

el lenguaje desgarrado, la oralidad de jerga y las técnicas que se nutren de espontaneísmo, confesionalidad, desdén e ingenuidad de un autor como Roger Wolfe. Una poética de la agresión y del desplante con visos autodestructivos porque relatan la construcción de un personaje superviviente de sí mismo. La elipsis forzosa de la poesía y la construcción del poema permiten una rara forma de expresionismo lírico y abrupto -obsceno aquí, tartamudo allá, banal, soez o impúdico- con horizontes cerrados: nihilismo desafiante, autosuficiente y sin consuelo. [10]

Frente a los poetas de la experiencia, Wolfe prefiere lo enérgico a lo tenue, la carcajada a la ironía, lo veraz a lo fingido, lo tajante a lo vago, en fin, la intensidad a la tibieza.

Lo que tiene que ser verdadero en un poema, en un texto literario, es la emoción que ese texto transmite o provoca. Cómo se consiga es otra cosa. Y no estoy hablando de «trucos» ni de dar gato por liebre. Un buen lector sabe distinguir entre las murgas celestiales y la verdadera emoción. La cosa es hundirte hasta la médula en lo que escribes, hacer la experiencia tuya aunque no lo sea, o aunque lo fuera inicialmente. Al margen de que se puede escribir desde la perspectiva del frío espectador, y esos textos pueden dar muy buen resultado. Lo que tiene que ser tuyo es la mirada. En fin, para qué dar más explicaciones. Si tu alma está en lo que escribes, se nota. Salta. Atrapa. Golpea, reduce, transforma -y con un poco de suerte- humaniza al lector. Todos sabemos de qué se trata. [11]

Si la poesía de la experiencia «se sitúa inevitablemente entre la consolación y la resignación melancólica, su tono es elegíaco y su tema más obsesivo el del paso del tiempo» [12], la poesía de Wolfe (hablamos ahora en general; cuando nos ocupemos de cada poemario veremos sus diferencias) opta por la denuncia y la reacción violenta, tiene un tono crítico y su tema principal no es exactamente el paso del tiempo, sino la muerte.

Otra diferencia muy importante consiste en el perfecto engranaje entre lirismo e historicidad -entre lo personal y lo social- que la poesía de Wolfe lleva a cabo, en tanto que para los poetas de la experiencia -a pesar de su componente realista y de sus vindicaciones teóricas [13]- la poesía sigue siendo «el género más esquivo y enigmático, y no parece hablar casi nunca sobre lo que sucede en el lugar. No da datos, ni suele condenar el presente, ni quiere ser un registro de él; tiende a omitirlo todo para dejar sólo la resonancia lírica de lo vivido.» [14]

La última diferencia -y no por ello de menor importancia- es el talante solitario de Wolfe, su rechazo a adscribirse a cualquier tipo de grupo o marbete unificador. Más adelante hablaremos detalladamente de cómo la crítica y otros escritores se empeñaron en señalar a Wolfe como el integrante principal del llamado «realismo sucio» en España, y de cómo éste rehusó el dudoso honor de colgarse esa medalla. En cambio, los poetas de la experiencia no son solitarios sino solidarios, y siempre han trabajado, a pesar de sus peculiaridades, en grupo, en pelotón. Pero no han sido ellos los únicos; en la poesía española de los años noventa hay grupos y escuelas para dar y tomar: poetas de la diferencia, de la conciencia, de la resistencia, el colectivo valenciano Alicia Bajo Cero, el Grupo de Valladolid, grupúsculos de poetas onubenses, de poetas asturianos, de poetas cordobeses, etc. Salvo algunos «despistados», como el propio Wolfe, todo el mundo sabe que «a la historia de la literatura española pueden pasar muchos poetas, buenos o malos, pero pasan antes que los demás los que tienen nombre y grupo, y la poética de la experiencia o de la otra sentimentalidad tiene las dos cosas». [15]

Valora este capítulo: (1 opiniones)
Tu nombre debe tener tres caracteres como mínimo.
Es necesario que te des de alta con una cuenta de correo válida.
Es necesario que te des de alta con una cuenta de correo válida.
El contenido del título de tu opinión debe tener tres caracteres como mínimo.
Es obligatorio que selecciones una valoración del recurso.
El contenido del comentario de tu opinión debe tener tres caracteres como mínimo.

Opina sobre este monografía



* Valoración:
* Nombre:
* Correo electrónico:
* Título:
* Comentario:

Wikis relacionados con 'Sobre la presencia de Roger Wolfe en la poesía española (1990-2000) y revisión del marbete «realismo sucio» - Poesía de la experiencia y neorrealismo'

A medida que una empresa acumula experiencia en la producción de un producto o servicio... Más »
En uno de esos libros que pretenden ser el compendio ideológico de las personas famosas,... Más »
La obra nueva excita al abismo: somos fatalmente contemporáneos y leemos en un texto aquello... Más »
Se propone la manifestación de tres elementos básicos -no unívocos- (Ficción, Suspenso y Misterio) como... Más »
La presencia de utopías es una de las características principales del discurso pedagógico. Estos ideales... Más »
Autor y licencia de 'Sobre la presencia de Roger Wolfe en la poesía española (1990-2000) y revisión del marbete «realismo sucio» - Poesía de la experiencia y neorrealismo'
Juan Miguel López Merino Extraído de: http://www.ucm.es/info/especulo/numero31/rogwolfe.html CopyLeft
Este contenido ha sido recopilado por el equipo de Wikilearning. Todo el contenido recopilado se ha obtenido respetando y comunicando en nuestro site la licencia de cada fuente.
Wikilearning tiene permiso expreso por escrito de los autores para publicar los contenidos que ha extraído de otras webs, incluyendo su uso comercial.
¿Estás seguro de que deseas eliminar este capítulo?