Sobre los fines y la metodología en los estudios sobre la mujer y las relaciones de poder en la sociedades occidentales desarrolladas - Una alternativa a las generalizaciones y a la búsqueda de causas ori
5 - Una alternativa a las generalizaciones y a la búsqueda de causas ori
Tanto las teorías sociales (el feminismo radical y el marxista) como las psicoanalíticas han logrado explicar la posición subordinada de la mujer en la sociedad occidental actual. En esas teorías -a veces explícitamente y a veces implícitamente- se pueden leer estrategias políticas para cambiar las relaciones de poder, para darle más poder a las mujeres. El objeto de estudio de esos diferentes movimientos es sin embargo el mismo: el tratar de encontrar y explicar la causa de las relaciones de poder actual. En todas esas teorías se puede leer un supuesto de una relación causa-efecto, como, por ejemplo, la familia como institución, el sistema capitalista y sus brazos (el sistema jurídico, de enseñanza, la iglesia, etc), la "naturaleza" de la mujer (determinada por la biología o por la psicología), o la entrada de la mujer en el sistema patriarcal -la ley del padre- utilizando los conceptos de Lacan. Todos esos objetos se han dado como causas de la posición de subordinación y discriminación de la "mujer".
El buscar el "origen" es problemático, no solo porque las relaciones de poder varían de lugar a lugar y de un tiempo a otro, sino también porque las consecuencias de las relaciones de poder varían dependiendo de las personas que son afectadas. El mismo tipo de poder estructural afecta de una manera diferente a una mujer de 20 años que a una mujer de 50, a una mujer nativa que a una imigrante, a una mujer separada que a una mujer que vive en una relación de pareja, para nombrar a algunos de los muchos tipos de grupos de mujeres. En un nivel individual, también somos afectadas de maneras diferentes, ya que como alguien dijo, no existe un inconsciente sino muchos inconscientes.
Muchos de los estudios sobre el poder se concentran o en las causas o en los efectos a un nivel general. Se tiende a generalizar y se olvida cómo el individuo experimenta, negocia o se resiste al poder. Ni el marxismo clásico ni el psicoanálisis -como Sayer nos recuerda- se han interesado especialmente (y cuando lo han hecho han fracasado) en tratar de explicar cómo es posible que las mujeres ofrezcan resistencia, conciente e inconcientemente y de qué forma lo hacen. El concentrarse en la investigación de determinadas causas institucionales, que se suponen dan origen a ciertas relaciones de poder, es considerar el poder como algo estático. Si por el contrario, consideramos las relaciones de poder como algo que está en constante movimiento, debemos utilizar otra estrategia de investigación: debemos comenzar por estudiar estrategias de resistencia específicas a determinadas formas de poder. Pero no se trata de estudiar las "consecuencias" de las relaciones de poder, ya que esto también significaría el hacer una relación automática entre causa-efecto. Como el poder se presenta es una consecuencia de las formas de funcionar de las instituciones y de los discursos que circulan en la sociedad. Estrategias de resistencia son, por el contrario, reacciones a estas consecuencias, que en una perspeciva histórica pueden influir sobre las mismas (u otras) instituciones y discursos.
Esta estrategia de investigación nos permite acercarnos al proceso dinámico que constituyen las relaciones de poder y que son el resultado de complicadas situaciones sociales, políticas, económicas, culturales y psicológicas y sus respectivos discursos. Esta misma estrategia, el analizar las relaciones de poder a un nivel micro, también nos permite descubrir los cimientos de futuras instituciones.
Trabajando en un proyecto donde he estado investigando los procesos que han llevado a diferentes mujeres a tener conciencia de sus posiciones de subordinadas y/o discriminadas dentro de la esfera pública y privada y cómo estos procesos han influido en la forma de verse a sí mismas (identidad), me he encontrado con una variedad de formas de resistencia que las mujeres usan -consciente o inconscientemente- para sobrevivir o cambiar las relaciones de poder en las que se ven o están metidas. La variedad de formas de resistencia -acciones planificadas, protestas que han llevado a cambios o no, discursos y acciones inconscientes- ha hecho necesario una definición más exacta de estos diferentes tipos de acciones.
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