Podemos clasificar cuatro categorías de cuentas sociales.
1) Las cuentas sociales reducidas a análisis en términos de costos sociales, relacionados con los principales grupos sociales que conforman la organización, como:
o Personal: inversiones o gastos anuales ordinarios referentes a mejoras en las condiciones de trabajo o higiene y seguridad y seguridad, así mismo en cuanto a la formación del personal, gastos para mejorar la calidad de vida del personal y de su familia (restaurantes, albergues, lugares vacacionales, clubes, etc.)
o Clientes o usuarios: inversiones (investigaciones, instalaciones de control de calidad, mejoramiento del producto o del servicio) que buscan dar mayor protección al consumidor;
2) Colectividad: gastos para reducir la polución, mejoramiento urbano, ambiente físico, obras de interés colectivo, etc.
3) Las cuentas sociales en que las acciones tiene un fin social son evaluadas de manera simultanea en términos de costos monetarizados y en términos de impactos no monetarizados. Se trata de mejorar el ítem precedente, en que el producto social se conoce, sin embargo no se evalúa en términos monetarios precisos. De este modo, además de un beneficio financiero definido, se incluye un beneficio social que no puede expresarse en unidades monetarias, sino en mejores condiciones de trabajo, incremento de la educación o la cultura, reducción de la polución.
4) Las cuentas sociales en que los costos sociales y los productos sociales se moneterizan para determinar un resultado social liquido por cada tipo de grupo social que conforma la empresa, y por suma algebraica en resultado global. El único ejemplo característico de esta categoría es el modelo de balance social en el que todos los bienes se expresan en dinero y en el que los principios de la partida doble se respetan completamente, y hay una cuenta para cada uno de los siguientes grupos:
a) Empleados;
b) La empresa;
c) Él publico en general y la comunidad,
d) Los accionistas;
En la cuenta de cada grupo se calcula un resultado social liquido (beneficio social o pérdida social). La suma algebraica de estos resultados sociales permite evaluar la contribución social de la empresa, que puede ser positiva o negativa, al conjunto de la sociedad, por ejercicio contable.
5) Las cuentas sociales que buscan esencialmente mostrar como, en el curso del tiempo, evoluciona la parte de la riqueza creada por la empresa y como se distribuye entre los diversos grupos sociales. Este modelo parte de cierta idea de justicia social encubierta en una concepción política de la sociedad: procura evidenciar e hecho de que la economía liberal puede proporcionar el bienestar material de todos los grupos sociales y mostrar como las ganancias de la empresa se reparten entre los diferentes grupos sociales, sobre todo en las empresas nacionalizadas o de economía mixta.
Este tipo de contabilidad presenta un cuadro de repartición anual o de sobreposicion del valor agregado entre los diversos grupos sociales, y considera dos periodos sucesivos para demostrar:
o Si la producción total de la empresa mejoro de un periodo a otro y en qué proporción;
o Si ocurrió una productividad adicional, cómo se proporciono este beneficio y cómo se distribuyo en cada uno de los grupos sociales.
Aquellos que suministran los recursos (entradas) son generalmente:
a) Los proveedores (materias primas)
b) Los asalariados (personal)
c) Los accionistas (bienes y equipos)
Los que obtiene los bienes que produce la empresa son los clientes. El estado se beneficia de manera sistemática de las ganancias de la producción mediante los impuestos. De este modo, si hay un aumento en la productividad, la cuestión es saber quién se benefició y en que proporción.
Las cuentas de sobreposicion muestran cómo esta repartición se modifica con el tiempo, constituyendo un valioso instrumento de conducción social para la dirección de la empresa, un medio de negociación con los sindicatos, así como también un medio de orientación política del gobierno.