Las ideas del tiempo también son muy importantes para conocer la naturaleza de los individuos. Todas nuestras acciones están marcadas por el tiempo y el espacio. Son aspectos sobre los cuales deberíamos pensar con mucho detenimiento y, sin embargo, casi ningún gerente y dirigente lo hace. Grandes pensadores en la antigüedad lo hicieron y nos legaron todo un contenido teórico profundo. Albert Eistein fue uno de los científicos que más ha estudiado el espacio-tiempo:"A veces me pregunto cómo ocurrió que fuera yo quien desarrolló la teoría de la relatividad. La razón, creo, es que un adulto normal nunca se detiene a pensar en los problemas del espacio y el tiempo. Esas son cosas en las que ya pensó cuando era niño. Pero mi desarrollo intelectual fue lento, por lo cual empecé a preocuparme por el espacio y el tiempo sólo cuando ya era mayor" (citado por Scott Torpe, 2001, p. 5.)
Qué es el tiempo?. Casi nadie se hace esta pregunta, porque casi nadie se preocupa por el tiempo o quizá porque es muy difícil de definir y de entender. "Un autor del siglo XIX, Charles Lamb, escribió: "Nada me produce tanta perplejidad como el tiempo y el espacio. Y sin embargo, nada me preocupa menos que el tiempo y el espacio, ya que nunca pienso en ellos" (citado por Stephen Hawking, 2002, p. 31). Repasemos las ideas más conocidas sobre el tiempo y el espacio.
En sus Principia Mathematica, Isaac Newton nos ofrece el primer modelo matemático para el tiempo y el espacio (1687). En su modelo, Newton nos presenta el tiempo y el espacio en forma separada y los sucesos se realizaban sobre ellos, pero sin que estos sucesos los afectara. El tiempo estaba representado por una línea recta infinita en ambas direcciones y, además, había existido siempre y existirá siempre; es decir, el tiempo era considerado eterno. La teoría general de la relatividad de Einstein (1915) afirma, contrario a lo que Newton pensaba, que el espacio-tiempo está deformado y distorsionado debido a la distribución de materia y energía en el universo, por lo que ya no es plano. Por lo tanto, los objetos que se mueven en el espacio-tiempo, aunque intentan hacerlo de manera rectilínea, siguen una trayectoria curvada. La distancia más corta entre dos puntos ya no es la recta (según la geometría euclidiana), sino la geodésica. Parece que su movimiento se ve afectado por la acción de la gravedad. El tiempo y el espacio, en la teoría de la relatividad, están entrelazados; es imposible separarlos. Si el tiempo está curvado, también lo está el espacio, por lo que el tiempo tiene una forma: nuestro pasado tiene forma de pera. La curvatura que presenta el espacio-tiempo tiene una gran consecuencia, de acuerdo a la teoría de la relatividad, para todo lo que acontece en el universo: el espacio-tiempo no es simplemente un fondo pasivo en que ocurren los fenómenos, sino que los convierte en participantes de todo lo que sucede en el universo. Otra consecuencia importante de la curvatura del espacio-tiempo es la existencia de la fuerza de la gravedad, descubierta por Newton. Esta ley afirma que dos cuerpos cualesquiera se atraen mutuamente con una fuerza proporcional al producto de sus masas e inversamente proporcional al cuadrado de la distancia que los separa. De acuerdo a esta ley, si un cuerpo duplica su masa, la fuerza entre ellos también se duplicará y que, cuanto más separados estén los cuerpos, menor será la fuerza gravitatoria entre ellos.
Para la teoría de la relatividad, no existe el tiempo absoluto, cada observador tiene su propio tiempo personal. Lo anterior, plantea Hawking (2002, p. 11), puede conducir a la llamada paradoja de los gemelos:
Uno de los gemelos parte a un viaje espacial, durante el cual se desplaza con una velocidad próxima a la luz, en tanto que su hermano se queda en la tierra. Debido a su movimiento, el tiempo transcurre más lentamente en la nave espacial que para el gemelo que permanece en la tierra. Por ello, a su regreso, el viajero espacial constata que su hermano es más viejo que él. Aunque ello parece desafiar el sentido común, diversos experimentos han corroborado que, efectivamente, el gemelo viajero permanecería más joven.
Para una persona que se trasladara en una nave a la velocidad de la luz, cuando saliera de la tierra, el tiempo transcurriría más lentamente que el nuestro. En opinión de los físicos, si el tiempo se retarda realmente con el movimiento, una persona podrá hacer el viaje de ida y vuelta hasta una estrella distante. Pero, desde luego, deberá despedirse para siempre de su propia generación y del mundo que conoció, pues cuando regrese encontrará un mundo del futuro, puesto que, aunque regresara al cabo de una semana – según lo entendería ella – verdaderamente habrían transcurrido muchos siglos sobre la tierra. "Ello pudiera sugerir – dice Hawking (2002, p. 9) – que si quisiéramos vivir más tiempo, deberíamos mantenernos volando hacia el este, de manera que la velocidad del avión se sumara a la de la rotación terrestre. Sin embargo, la pequeña fracción de segundo que ganaríamos así, la perderíamos de sobras por culpa de la alimentación servida en los aviones". ¿Resulta increíble, verdad?. Pero, aunque nosotros no podemos viajar a la velocidad de la luz, los experimentos realizados por los físicos así lo han demostrado. Sin embargo, si queremos obtener algún consuelo, lo único que podemos afirmar es que la situación descrita contradice el sentido común. Pero, muchas veces sucede que cuando el sentido común nos dice que una afirmación es absurda, al analizarla más detenidamente resulta ser sensata. "La ciencia no tiene miedo chocar con el llamado sentido común. Lo único que la atemoriza es la discrepancia de los conceptos existentes con los datos nuevos del experimento, y, si esta discrepancia tiene lugar, la ciencia rompe despiadadamente los conceptos formados, elevando nuestros conocimientos a un grado superior (Landau y Rumer, 2001, p. 42).