



La expresión “Tercer Mundo” (Tiers Monde) fue acuñada por el demógrafo francés Alfred Sauvy en 1952 para referirse a las naciones jóvenes de Asia y África que comenzaban a independizarse de las potencias coloniales europeas al terminar la segunda guerra mundial. Sauvy vio en las aspiraciones de estos nuevos países algunas semejanzas con el “tercer estado” de la Francia pre-revolucionaria, que en la asamblea nacional representaba al pueblo en contraste con los dos grupos minoritarios y privilegiados que integraban los clérigos y la nobleza.
Después de obtener la independencia, varias de estas nuevas naciones africanas y asiáticas asumieron una postura política neutral frente al “primer mundo” de los países industrializados con economía de mercado y al “segundo mundo” compuesto de naciones comunistas con economías controladas por el gobierno. Así el significado de la expresión “tercer mundo” fue pasando de la política a la economía. Estos países jóvenes tenían dificultades para proveer alimento, vivienda, ropa y educación a sus ciudadanos, exportaban principalmente productos básicos y luchaban contra la pobreza, el clima, los conflictos internos y los efectos negativos del régimen colonial anterior.
Durante las décadas de los 1960 y 1970 ocurrió un nuevo desplazamiento en su significado. “Tercer Mundo” fue el término genérico que se aplicó a los países no caucásicos cuyas dificultades socioeconómicas los situaban en la categoría más baja entre las naciones del mundo.
Hoy día, estos países están habitados por las dos terceras partes, es decir el 75% de la población mundial y se encuentran en Latinoamérica, África y Asia (ver grafico No.1). Desde un punto de vista político son países no alineados y constituyen un grupo organizado en la Asamblea General de la ONU con una política y un voto determinado por consenso entre sus componentes.

Grafico No.1 Nivel de pobreza en el mundo
El Tercer Mundo es poco homogéneo, y se encuentra dividido por motivos de raza, cultura y disputas territoriales y geopolíticas, así como por intereses opuestos. Suelen ver la política internacional como una lucha entre países ricos y pobres —el Norte industrializado y el Sur atrasado. Algunas naciones, como las que componen la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), han encontrado la forma de defender su importancia económica como fuentes de materias primas necesarias para las sociedades más avanzadas consiguiendo así su recuperación económica.
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