Sin lugar a dudas, la revolución informática (desde el nacimiento de Unix al de ``Linux, pasando por el proyecto GNU) no habría tenido lugar sin el desarrollo simultáneo de las redes y sin su posterior unión en Internet. Los grupos de noticias y las listas de correo, en particular, han desempeñado un papel determinante en la circulación, pero también en la extensión de las posibilidades de cooperación y de desarrollo común para la producción de una multitud de componentes de software.
Por plantearlo más claramente, Internet ha sido lo que ha permitido que este proceso --en un principio limitado exclusivamente a las ``comunidades virtuales de hackers-- se extendiera de forma espectacular a una masa de sujetos diversificados: simples usuari@s deseos@s de convertirse también en ``actores, estudiantes que querían aumentar sus instrumentos de investigación pese a la insuficiencia de dotaciones de las universidades, adolescentes excitad@s por el desafío ``técnico, militantes de asociaciones en busca de soluciones informáticas ``a bajo coste, etc. La innovación del software ha salido así de los laboratorios de investigación científica punta, en los que se jugaba todo a lo largo de los años 60 y 70, y de los equipos de las empresas para investir un campo social mucho más vasto.
De hecho, Internet, como estructura de conexión, constituye hoy en día la forma misma de organización molecular de este formidable ciclo de producción inmaterial. Los grupos de programadores de GNU/Linux --los famosos LUG5--, las comunidades de programadores en Perl o en PHP, diversos equipos tipo hacklabs o medialabs, algunos proyectos de software libre o inclusive el formidable esfuerzo por poner on-line documentación, traducciones o tutoriales varios y diversos, encuentran en la web una visibilidad absolutamente favorable para su desarrollo.
Una visibilidad que no es, en este caso, simple puesta en escena, pura representación espectacular, sino sobre todo una apertura a posibilidades efectivas de colaboración y de enriquecimiento recíproco, no sólo entre los equipos de desarrollo y l@s usuari@s, sino también entre l@s propi@s usuari@s. Los foros por web (webBBS o weblogs) o las listas de correo de usuari@s de software, se muestran tan ricos en esta circulación productiva de saberes, en este intercambio de experiencias y de inventiva entre ést@s, que, sin lugar a dudas, contribuyen a una mejora del código pero que, sobre todo, permiten la constitución y difusión de un ``saber-hacer entre usuari@s, así como la innovación de los usos posibles de determinado software o determinado script.
El ciberespacio es actualmente, por definición, el territorio sin límites en el que se despliega esta formidable inteligencia colectiva.