Tratados de libre comercio - Tratados de libre comercio, de la teoría a la practiac (II)

4 - Tratados de libre comercio, de la teoría a la practiac (II)

Monografía creado por Hector Sanchez. Extraido de: http://www.gestiopolis.com/recursos/documentos/fulldocs/eco1/tratlibcom.htm
25 de Mayo de 2006

Tratado de Libre Comercio Norteamericano (TLC)

Es un acuerdo económico, cuyo nombre original es North American Free Trade Agreement (de donde resultan las siglas NAFTA, como también es conocido), que establece la supresión gradual de aranceles, y de otras barreras al librecambio, en la mayoría de los productos fabricados o vendidos en América del Norte, así como la eliminación de barreras a la inversión internacional y la protección de los derechos de propiedad intelectual en dicho subcontinente. El TLC fue firmado por Canadá, México y Estados Unidos el 17 de diciembre de 1992, y entró en vigor el 1 de enero de 1994. Los respectivos signatarios del Tratado fueron el primer ministro canadiense Brian Mulroney, el presidente mexicano Carlos Salinas de Gortari y el presidente estadounidense George Bush.

Aprobación del TLC por los tres países   

El TLC se constituyó según el modelo del Tratado de Libre Comercio Estadounidense-canadiense, en vigor desde 1989, por el cual fueron eliminados o reducidos muchos de los aranceles existentes entre ambos países. Tras varios años de debate, el TLC fue aprobado en 1993 por las respectivas asambleas legislativas de Canadá, México y Estados Unidos. Exigía la inmediata supresión de los aranceles que gravaban la mitad de las mercancías estadounidenses exportadas a México. Otros aranceles irían desapareciendo progresivamente durante un periodo aproximado de 14 años.

Canadá fue el primer signatario que ratificó el acuerdo: el Parlamento canadiense adoptó las medidas necesarias el 23 de junio de 1993. En Estados Unidos, el debate sobre el TLC dividió a los miembros del Partido Demócrata y del Partido Republicano, y provocó una gran oposición por parte de los grupos sindicalistas y ecologistas. Muchos temían perder su trabajo, a consecuencia del traslado de fábricas estadounidenses a México, donde la mano de obra era más barata, y la aplicación de las leyes sobre medio ambiente y derechos laborales menos rígida. Los grupos ecologistas se opusieron al TLC, porque les preocupaba la presumible falta de medios para aplicar controles de contaminación y seguridad en los alimentos. En respuesta a estas dudas, en 1993 se aprobaron tres tratados complementarios sobre temas medioambientales y laborales. Tras una larga batalla, el Congreso estadounidense aprobó el TLC en el mes de noviembre. En México, las objeciones se referían tanto a la posible pérdida de soberanía económica como al temor de que el acuerdo reforzara la posición del hegemónico Partido Revolucionario Institucional (PRI). A pesar de todo, el acuerdo fue finalmente ratificado en el mes de noviembre.

Debates posteriores

Incluso después de su aprobación, el TLC siguió siendo tema de debate entre sus partidarios y detractores. La administración del presidente estadounidense Bill Clinton afirmó que el pacto había creado 100.000 puestos de trabajo en Estados Unidos durante su primer año de vigencia; por el contrario, sus críticos argumentaban que el aumento de las importaciones, exigido por el TLC a Estados Unidos, provocó la pérdida de puestos de trabajo. El TLC supuso la caída de la bolsa mexicana tras una devaluación gubernativa del peso, en diciembre de 1994, que demostró las debilidades estructurales y la incompleta modernización del sistema económico y político mexicano. Además de la falta de consenso sobre el número de puestos de trabajo generados o destruidos con el TLC, los economistas han considerado que resulta complicado apreciar los cambios económicos provocados por el TLC a partir de otros factores.

Un enorme espacio económico común   

El TLC constituyó el segundo espacio de libre comercio más grande del mundo, sólo superado por el Espacio Económico Europeo (EEE), que entró en vigor al mismo tiempo que el TLC. Mediante la unión de Canadá, México y Estados Unidos en un mercado abierto, el TLC pasó a englobar a un total de 365 millones de consumidores. Las conversaciones sobre la posible inclusión de todos los países latinoamericanos en el TLC (a excepción de Cuba) comenzaron a finales de 1994. Las negociaciones para que Chile ingresara en el TLC se iniciaron de manera oficial en 1995, incluyendo planes para la creación de un espacio de libre comercio que abarcara todo el continente americano a principios del próximo siglo. Sin embargo, la inclusión de más países en el TLC será un proceso difícil, ya que algunos de ellos están lejos de poder acceder al mismo y de poder aplicar los rigurosos requisitos económicos exigidos por un acuerdo de libre comercio entre los que está el establecimiento de unos mínimos sobre salario, condiciones de trabajo y protección medioambiental.

Firma del protocolo del TLC

El 7 de octubre de 1992, en la ciudad texana de San Antonio (Estados Unidos), los representantes de los gobiernos mexicano, estadounidense y canadiense Julio Puche, Carla Hills y Michael Wilson (sentados, respectivamente, de izquierda a derecha) firmaron el protocolo del acuerdo que acabaría por convertirse en el Tratado de Libre Comercio Norteamericano (TLC), en presencia de los principales mandatarios de sus respectivos países: Carlos Salinas de Gortari, George Bush y Brian Mulroney (de pie, de izquierda a derecha). El TLC fue firmado definitivamente por estos últimos dos meses más tarde, y entró en vigor el 1 de enero de 1994.

 

 

TLC con Centroamérica

A la par del ALCA, Estados Unidos promueve la firma de un TLC con Centroamérica, para avanzar hacia la gran zona de libre comercio continental. En enero del 2003 se iniciarán las negociaciones con los países centroamericanos, cuyos gobiernos ven en la integración con Estados Unidos una posibilidad de aumentar sus exportaciones. Sin embargo, el resultado será el incremento excesivo de las importaciones, dado el nivel de desarrollo de la economía de Estados Unidos. Eso es lo que ha ocurrido en el primer año del TLC de México con Guatemala, Honduras y El Salvador. Estos últimos países, ampliaron su déficit comercial con México de 838 millones de dólares a 951 millones.

El TLC con Estados Unidos afectará aún más a la agricultura de la región, carente de crédito y de apoyo gubernamental e incapaz de sobrevivir en la competencia con productos norteamericanos subsidiados. También hay riesgos para muchas pequeñas y medianas empresas manufactureras, cuyas posibilidades de competencia son mínimas.

La ruina del agro provocará una mayor emigración de la población rural hacia las ciudades y hacia las zonas semi urbanas, para trabajar en maquilas o montar microempresas. Otra parte se irá al exterior, desde donde mandará remesas. Esto último es lo que necesita el sistema, pues las remesas sirven para financiar las importaciones.

Plan Puebla Panamá

Como parte de la estrategia de integración de Estados Unidos, desde mediados del año pasado se viene ejecutando el Plan Puebla Panamá (PPP), que contempla, principalmente, proyectos de infraestructura y de generación de empleo en empresas maquiladoras en toda la región que abarca desde el Estado de Puebla (México) hasta la República de Panamá. De los 4,000 millones del dólares que el Banco Interamericano de Desarrollo invertirá en los próximos cinco años en Centroamérica, en el marco del PPP, el 96.6% se destinará a infraestructura vial e interconexión energética y el 3.4% restante al comercio, desarrollo humano y desarrollo sustentable.

La infraestructura ayudaría a las empresas transnacionales a articular mercados y a darle salida a sus productos. Mediante un sistema integrado de transporte (terrestre, ferroviario, marítimo y aéreo) se vincularían los centros de abastecimiento de materias primas con los centros de exportación, para facilitar la producción y el comercio.

El interés principal de las multinacionales es apropiarse de las fuentes de materias primas y recursos naturales, sobre todo en el sur de México, donde se encuentra el 65 por ciento de las reservas petrolíferas del país, el 94% de la producción de crudo, el 54% del gas y el 90% de la producción de petroquímicos. De modo que el Plan Puebla, en tanto facilita el comercio y las inversiones en una zona importante del Istmo, constituye un avance, junto a los TLC, hacia la integración del continente (ALCA).

Mediante el PPP el gobierno de México procura desarrollar un sector exportador sustentado en las maquilas y el turismo, a partir de la mano de obra barata de la zona. También pretende expropiar a muchos campesinos e indígenas del sur, mediante la titulación de las tierras (para facilitar su venta y romper la economía colectiva) y el ahogamiento financiero. Otro mecanismo de expropiación es la violencia armada. Si se reduce la base campesina y se expanden las empresas maquiladoras, el gobierno tendría mayor oportunidad de derrotar a los grupos armados que operan en el sur del país.

Para los gobiernos centroamericanos, el PPP es una oportunidad de desarrollar la infraestructura que requiere la gran empresa para articular mercados regionales y lograr una inserción ventajosa y competitiva en la economía mundial. Alrededor de las carreteras construidas en el marco del PPP se montarán empresas maquiladoras que movilizarán rápidamente las materias primas y despacharán los productos hacia los puertos para su posterior envío hacia el exterior. A las maquilas iría a trabajar una buena parte de la población rural. Si el TLC con Estados Unidos significa una mayor ruina de la agricultura, el PPP es la “oportunidad” para que muchos pequeños y pequeñas productoras del campo trabajen en empresas maquiladoras.

Para lograr competitividad, la empresa privada de la región intentará reducir el costo de la mano de obra a través de la flexibilización del mercado laboral: liberalización de los salarios y no pago de horas extras mediante contratos de trabajo semanales y/o por metas de producción.

Con las actuales políticas económicas, las economías de la región disminuirán sus  bases productivas agrícolas e industriales y aumentarán la dependencia externa en la dotación de insumos y alimentos. Si la apertura comercial iniciada con los programas de ajuste afectó a la agricultura, esta nueva fase, en las que predominan los TLC y las inversiones en infraestructura y corredores industriales maquileros, significará la liquidación de muchos rubros agrícolas y de áreas importantes de la industria nacional. Al cabo de una década, Centroamérica sería una región abarrotada de empresas maquileras y más dependiente de las importaciones agrícolas para alimentar a su población.

Integración y pobreza

El ALCA, los TLC y el PPP no son mecanismos de redistribución de la riqueza, sino instrumentos para facilitar el comercio y la inversión de las grandes empresas. El declive de la agricultura, el abaratamiento de la mano de obra y las nuevas cargas impositivas para financiar el Plan Puebla, provocarían una mayor concentración de la riqueza en los países. La estructura de la propiedad también se concentraría debido a la expropiación de tierras y las privatizaciones pendientes.

Dadas las debilidades institucionales y la falta de regulación sobre el capital privado, el daño a los recursos naturales sería muy severo y se expresaría sobre todo en la destrucción de áreas verdes, la pérdida de recarga de los mantos acuíferos y la contaminación ambiental.

 

El ALCA (Area de Libre Comercio de las Américas)

La segunda generación de acuerdos de libre comercio

Estas cuestiones comerciales fueron tratadas en la reciente cumbre americana de Miami que tuvo como uno de sus puntos relevantes la articulación de una Zona de Libre Comercio en el continente a partir del año 2005.

Recordemos que prevalece una muy compleja situación en materia de integración, ya que en el continente coexisten más de una docena de esquemas regionales, sub-regionales y bilaterales, con algunos países que pertenecen simultáneamente a más de un agrupamiento. Al mismo tiempo la Unión Europea (UE) ha ratificado en la reunión de Essen su interés en estrechar las vinculaciones económicas (inversiones) y las relaciones comerciales con países de ALC y en particular el MERCOSUR.

Este nuevo esquema de cooperación abarcando inversiones y comercio es un hecho político de primera magnitud, teniendo en cuenta que la UE con sus próximas incorporaciones de países se consolidará en el primer lugar en el mundo por tamaño de su economía y magnitud de su mercado importador. Esta iniciativa de la UE parece avanzar en el sendero anunciado en el libro blanco de la CEE (Retos y pistas para entrar en el Siglo XXI, 1993), donde al definir a la comunidad como un "socio abierto y solidario", se expresa "las prioridades de la comunidad deben reflejar el cambio estructural de los mercados mundiales, ya sean las perspectivas a largo plazo de las regiones en rápido crecimiento, como Asia, o las enormes posibilidades creadas por el proceso de ajuste en Europa central y oriental y en la CEI" (p. 116).

La iniciativa de ESSEN prefigura un paso estratégico para el Siglo XXI, ya que concretaría esta feliz definición de la UE como "socio abierto y solidario", en este caso con respecto a los países del extremo sur del continente americano. El mes de junio pasado Alain Touraine escribía:

"En la actualidad, los europeos deben comprender que es importante que contribuyan activamente a la elección geopolítica de América latina, un continente que han descuidado durante mucho tiempo y que ofrece hoy excelentes perspectivas. La mayor parte de las veces, España ha abierto el camino; otros países lo han seguido. Europa debe comprender que su futuro depende, en parte, de su acercamiento a América latina, mucho más fácil de llevar a cabo que una acción de gran amplitud en la orilla sur del Mediterráneo o incluso en la Europa poscomunista.El futuro de la democracia en el mundo sólo estará garantizado si se integra sólidamente a América latina en la comunidad de las naciones democráticas." (La Nación, Buenos Aires, 16 de junio de 1994).

Comercio e inversiones al Norte y al Sur del Ecuador

La expansión de las exportaciones ("creación de comercio") y la incorporación sostenida de capitales es una de las consecuencias positivas más importante de un acuerdo de liberalización comercial. Para analizar la potencialidad de estos fenómenos es útil apreciar cuál es el posicionamiento de cada país en materia de comercio y de inversiones extranjeras.

En la Tabla I se ordena un grupo seleccionado de países de ALC teniendo en cuenta sus exportaciones a los EEUU y la UE, así como las inversiones correspondientes a estos dos orígenes. Estos países, ordenados según la intensidad de su comercio con los EEUU, se presentan en dos grupos ubicados al Norte y al Sur del Ecuador. El grupo de países ubicados geográficamente al Norte del Ecuador exhibe relacionamientos muy extrechos con EE.UU.. El caso más notable es México que por cada US$ exportado a la UE exporta casi 10 a los EE.UU. y que por cada U$S de inversión originado en la UE recibió casi 3,50 de los EE.UU.. Al sur del Ecuador las situación es distinta; todos los países del Mercosur más Perú, Chile, y Bolivia exportan más a la UE que a los EEUU. En el Mercosur prevalecen además las inversiones europeas, con excepción de Argentina donde las inversiones norteamericanas superaban hasta 1992 en un 13% a las de origen europeo; pero el amplio proceso de privatizaciones argentino significó un sustancial avance de las inversiones europeas, que superaron en este rubro en un 76% a las inversiones norteamericanas.

Desde 1990 hasta mayo de 1994 Argentina tuvo ingresos financieros por privatizaciones en el orden de los 15.000 millones de U$S; alrededor de 9.000 millones corresponden a ofertas directas concretadas en cada operación inicial de privatización y cerca de 6.000 millones representan los ingresos por venta pública de acciones según se muestra en la Tabla II. Los fondos con origen en la UE representan el 47,7% de los capitales extranjeros, (2579 millones de U$S), mientras que los capitales norteamericanos representan el 27,13% (1465 millones de U$S). El programa de privatización argentino, que cubrió prácticamente la totalidad de los servicios públicos: agua, teléfonos, electricidad, gas, transporte aéreo y ferroviario, rutas, subterráneos, puertos más petróleo y actividades industriales, tuvo la virtud de atraer empresas europeas de primera línea que significan hoy una presencia relevante en el cuadro empresarial de Argentina.

Inserción internacional y posicionamiento geográfico frente al Nafta y la UE

Esta notoria influencia de la geografia en los flujos externos no debería sorprender ya que los estudios econométricos ratifican la importancia de la "vecindad" como un factor relevante en el direccionamiento de las corrientes comerciales mundiales. Es probable que los nuevos fenómenos de "globalización", sumados al desarrollo de las tecnologías informatizadas más la tendencia firme a la reducción de los costos de transporte, reduzcan parcialmente en el futuro la significación del factor geográfico, pero la localización seguirá siendo un elemento de peso. El comercio al norte del Ecuador tiene un direccionamiento marcado hacia los EE.UU., donde se orienta en muchos casos entre el 50 y el 80% de las exportaciones. Al sur prevalecen inserciones más equilibradas en los diversos mercados propia de países que son global traders, y que no exhiben relacionamientos "exclusivos", como por ejemplo los integrantes del Mercosur.

La fuerza de la geografía es abrumadoramente evidente en la inserción regional de las exportaciones mexicanas ( con alrededor del 85% orientados hacia EE.UU. y Canadá sus socios del Nafta), según se muestra en la Tabla III. La contrapartida obvia es una reducida vinculación con el resto de las regiones del mundo. El posicionamiento de Chile frente al Pacífico no es meramente geográfico, sino que hacia esa región fluye casi un tercio de su comercio exportador.

La apertura unilateral chilena ha significado una interesante penetración en todos los mercados mundiales, basada principalmente en el aprovechamiento de sus recursos naturales. Por el contrario, su cuota de participación en el Mercosur significa un importante destino para el grueso de sus exportaciones de mayor valor agregado; el avance institucional en el relacionamiento de Chile con el Mercosur seguramente elevará sus exportaciones no solamente manufactureras, facilitadas además por mejores condiciones de la infraestructura del transporte, otra exigencia más de la vecindad "geográfica". El previsible acercamiento entre Chile y el Mercosur es de gran importancia para el futuro de Sudamérica, ya que la propuesta de asociación de Chile, presentada el 8 de junio apunta a constituir un espacio común ampliado en el Cono Sur.

Brasil y Argentina, por su parte, son tipicos países "global traders" con una triple articulación con el Mercosur, la UE y los EEUU y el Nafta; a nivel del Mercosur como bloque el primer socio comercial es la UE. Estos países tienen amplios intereses globales que se derivan justamente de esta equilibrada inserción en múltiples mercados; por este motivo su política comercial requiere avanzar en acuerdos en la línea del regionalismo "abierto", pero también del fortalecimiento del sistema multilateral. El reciente Acuerdo de Marrakesh que aprobó el Acta final de la Ronda Uruguay ha sido un paso decisivo en este último aspecto, no sólo por el mayor acceso a los mercados y la inclusión de la agricultura en la disciplina del Gatt, sino también por las nuevas reglas para solución de diferencias y el establecimiento de una sólida base jurídica para el sistema multilateral mediante la creación de la Organización Mundial de Comercio.

Para los países del Mercosur el regionalismo debe ser encarado como una iniciativa complementaria y no sustituta del afianzamiento de un ordenamiento multilateral a nivel mundial. El escenario que se les abre en los próximos años a Argentina y Brasil es promisor, ya que la Ronda Uruguay ofrecerá ganancias efectivas en términos de expansión de comercio y mejoras cualitativas en las "reglas", mientras que a la consolidación prioritaria del Mercosur se le suman ahora las buenas perpectivas que ofrecen tanto la iniciativa de ESSEN de la UE para 1995, como la eventual expansión del Nafta. Esta multiplicidad de opciones no excluyentes entre si, aumenta objetivamente los grados de libertad de la política comercial en el Cono Sur del continente, donde la geografia no es ajena a un mayor equilibrio en la inserción en el comercio internacional.

1 opinión

Tratado de libre comercio.

Es un tema complejo y extenso mi interes nacio al investigar sobre el tema y me parece interesante.

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