Por la readmisión de los despedidos se convocó la tercera huelga general el miércoles, tres de marzo. Se potenciaron las asambleas de barrio, de trabajadores que no estaban en huelga, de comerciantes, de bares y de todo el pueblo trabaja-dor. La mayoría de las asambleas las realizábamos en las iglesias.. El domingo ante-rior, a la hora de la misa, los feligreses que llenaban las parroquias iban viendo como el cura daba la palabra a trabajadores en huelga que explicábamos el con-flicto y llamábamos a la solidaridad y a la huelga.
El día tres habíamos formado piquetes, desde las cinco de la mañana, para acu-dir a las zonas industriales. La UGT tradicionalmente nos veníamos empleando a fondo en la zona de Adurza y en la del “Alas”, cerca de Forjas Alavesas. No hizo falta mucho esfuerzo porque el seguimiento era tan generalizado que más que piquetes había en cada punto de concentración una marea humana. Tan sólo en Adurza había varios miles gritando: “despedidos readmisión”, “somos obreros, únete”, “menos policía, más jornal”, “libertad”. La estrategia era concentrarnos por barrios y avanzar hacia el centro confluyendo al mediodía. La intervención de la poli-cía conseguía dispersar transitoriamente las columnas pero se reagrupaban al ins-tante. Nos dirigimos en piquete por toda la zona de la Avenida hasta el hotel Gene-ral Alava y allí escucharíamos los primeros disparos de bala y el ruido producido por el lanzamiento de botes de humo. Desde Adurza, Ali y Zaramaga una riada huma-na comenzaba a inundar el centro de una reducida ciudad, que ese día se haría desmesurada y trágicamente celebre, por circunstancias que ninguno, en aquellos momentos, podíamos sospechar. A partir del mediodía Vitoria era de los que está-bamos en huelga.
A las cinco de la tarde, en la Iglesia de San Francisco, lugar habitual de las asambleas comunes, miles de trabajadores esperaban, dentro y fuera, a que llegasen las CC.RR. reunidas en la Iglesia de Judizmendi.
El día luminoso, la Iglesia a rebosar y un sentimiento de satisfacción, por una respuesta tan magnífica, asomando en las caras de las personas que pacífica y animadamente comentaban las incidencias de la mañana, no hacían presagiar la tragedia.
La Coordinadora de CC.RR. no pudo llegar hasta la iglesia. Un cordón de “gri-ses” de los que sólo se veían cascos y escudos, a la altura del bar Las Vegas, lo impedía. Ya se oían sirenas de ambulancias y un presagio encogió los corazones mientras se corría hacia las calles laterales para rebasar la barrera policial. En la calle Francia y en Los Herrán había barricadas cada cien metros y hubo que qui-tarlas para abrir paso a coches y ambulancias que con sus sirenas y pañuelos blan-cos anunciaban la matanza. Poco antes de la hora de inicio de la asamblea, la poli-cía armada había entrado en la iglesia y, haciendo caso omiso de la decisión del párroco y del contenido del Concordato, conminó al desalojo. Apenas unos segundos después disparaban gases lacrimógenos, en un recinto cerrado y abarrotado de gente, creando indignación y sobre todo pánico. Los que salieron por delante, medio asfixiados y con pañuelos en la boca, fueron apaleados brutalmente por los flancos y a los del frente les dispararon con metralletas y pistolas.
Las conversaciones mantenidas por la policía, grabadas en cinta magnetofónica, daban testimonio de lo ocurrido y reflejaban con claridad la frialdad y el cálculo con el que se había decidido la masacre. He aquí uno de los extractos:
-Charli a J-1. Cambio
.....V-30. Adelante si recibes. Adelante Charli. Adelante si recibes.
- Vamos a ver; parece ser que en los alrededores de San Francisco hay aún mucha gente. ¿ Que hacemos ?. Cambio.
-Si hay gente a por ellos. Cambio.
-Pero ten en cuenta que se meterán dentro de la sacristía. Cambio
-Claro; lo que pasa es que no tenemos todavía esas órdenes. De todas formas, tal como están las cosas, se puede entrar. Cambio.
-Bueno, si tú lo dices. ¿ De acuerdo ?.
-De acuerdo. Cambio.
- Vamos a por ellos.
-Charli a Charli-I. Cambio.
-Charli-0 a Charli-I. Cambio.
-Desaloja todo lo desalojable. Cambio.
- Voy a pasar a comunicarlo. Cambio.
-Adelante Charli. Cambio.
-Me dispongo a entrar en la iglesia. Cambio.
-De acuerdo. Cambio.
-Enterado.
-Adelante J-2. Cambio.
- Entrad por la parte que habíamos previsto, porque es una entrada falsa. Cambio.
-¿ Donde te encuentras ?. Cambio.
- Enfrente de la iglesia que Vd. sabe. Cambio.
-De acuerdo. Cambio.
-Otra cosa J-1.
-Adelante, adelante Charli. Cambio.
.........la autorización esa. Cambio.
- A ver, ¿ como dices ?. Cambio.
........................................................................
-J-I. No interesa que Charli se marche del sitio donde está porque entonces
se nos escapan de la iglesia. Cambio.
- Bueno, vamos a ver, Charli. En la puerta de la iglesia está la orden de des
alojo; si tú estás en condiciones acércate con gente y desalojais la iglesia pri
mero. Cambio.
-Oye, si está ahí, si está tu amigo J-2. Cambio.
-Recibido.
-J-2 y J-3 para J-1, procedan a desalojar la iglesia. Cambio.
-Recibido.
................................
- Vamos a efectuar la operación, Charli.
.............en cuanto esté, desalojen a palos. Cambio.
................................
.........si no, no podemos hacer nada en San Francisco. Mándenos refuerzos.
Si no, no hacemos nada. Si no, nos marchamos de aquí. Hemos estado con
un cura, pero resulta que no es el párroco. Entonces aquí, hemos entrado
dentro, pero esto está muy mal. Si no, si no, vamos a tener que emplear las
armas de fuego. Cambio.
Vamos a ver; Charli0 para Charli. Entonces, el Charli que está ahí, J-2 y J-3,
desalojen la iglesia, y como sea. Cambio.
- Pero no podemos desalojar porque entonces, está repleta de tíos, repleta detíos; entonces, por las afueras, estamos rodeados de personal. Vamos a tenerque emplear las armas de fuego. Cambio.
-Gasead la iglesia. Cambio.
-J-5 a Charli3. Cambio.
-Adelante J-2. Cambio.
-Date prisa. Que vengan los Charlis, porque estamos rodeados de personal;al salir de la iglesia, aquí, va a haber un pataleo. Vamos a tener que usar lasarmas de fuego. Seguro además ¿ eh ?.
...........tienen que...........
- Adelante, adelante, adelante V-47. Dime con qué unidad estás y que lío
teneis ahí. Cambio.
-Esto está aquí, esta hecho, están sacándolos todos para afuera, ahora
mismo, en estos momentos.
- Pero vamos a ver, estais cargando o qué. Cambio.
-Está a tope.
-De acuerdo, de acuerdo. Cambio.
.......................................
- Intenta comunicar a V-0 que aquí estamos y que esto es una batalla campal.
Para que lo sepa él. Cambio.(..................)
Se oyen disparos y disparos, ráfagas, claxons, gritos..............
-.......a J-3. Cambio.
-.......hemos tirado mas de 2.000 tiros. Cambio.
-A ver; ese fuego, ¿ que ha sido ? ¿ ha sido al aire ?. Cambio.
........................
-¿ Como está por ahi el asunto ?.
- Te puedes figurar, después de pegar mil tiros y romper la iglesia de San Fran-cisco. Te puedes imaginar como está la calle y como está todo. - Adelante, Charli para Charli2. A ver, ¿ donde te encuentras ?. Cambio.
-Estoy en la Plaza Salinas, que hemos contribuido a la paliza mas grande de la historia..........
..........................................
La policía resolvió la situación que habían creado a tiro limpio, asesinando a Pedro María Martínez Ocio, trabajador de Forjas Alavesas, de 27 años, Francisco Aznar Clemente, operario de panaderías y estudiante, de 17 años, Romualdo Barro-so Chaparro, de Agrator, de 19 años, José Castillo, de Basa (Grupo Arregui), de 32 años. Dos meses después moriría Bienvenido Pereda, trabajador de Grupos Dife-renciales, con 30 años. Dos obreros asesinados directamente en el lugar de los hechos, cuatro heridos muy graves de los cuales tres morirían, más de sesenta heri-dos graves, la mitad con heridas de bala, y cientos de heridos leves.
La cólera y la rabia se expresaron con la fuerza de un ciclón arrasando un mobi-liario urbano que pagó el precio de un desahogo necesario. La practica totalidad de las lunas que se rompieron eran de las Cajas de Ahorro y de los Bancos. Muchos pueden dar fe de que había trabajadores dispuestos a bajar de su casa las escope-tas e ir a la radio o a cualquier sitio donde se pudiera gritar a los cuatro vientos la realidad de un pueblo masacrado después de tantas mentiras y manipulaciones sobre la huelga. Después de la tronada, un enorme vacío paralizó el nervio colecti-vo de una ciudad abatida.
Al atardecer sólo los trabajadores y sus familias ocupaban las calles y un ligero viento hacía aún más pesado un silencio que casi podía oírse. Todavía sonaban en el aire los diálogos de los mandos policiales, conscientes en todo momento de lo que estaban haciendo. Fue una noche larga y en muchas casas la tensión se des-hizo en mil abrazos cuya necesidad revelaba la profunda soledad de la que a veces nace la vida. Fraga Iribarne era entonces ministro de la Gobernación y el sábado de esa semana, junto con Rodolfo Martín Villa, ministro de Relaciones Sindicales, y el general Campano, director de la Guardia Civil, intentaban, visitando a los heridos, reducir el impacto de una decisión que proyectaba ante el mundo el rostro más cruel y bárbaro de la dictadura que ellos representaban.
Era el intento de acabar con una lucha que cuestionaba directamente el poder capitalista y la dictadura franquista a su servicio. La orden de disparar la había decidido el gobernador civil de la provincia, Rafael Landin, la había dado el capitán Jesús Quintana Saracibar y la habían ejecutado policías locales con la ayuda de otros venidos de Miranda de Ebro y Valladolid. Cómplice de los anteriores, entre otros, el presidente de la Diputación Foral de Alava, Lejarreta, asesor económico de Forjas Alavesas.
El mismo día las Federaciones de Alava del PSOE, de la UGT y de las JJ.SS. emitían un manifiesto que se distribuyó interna y externamente por todos los medios:
“ Las Federaciones de Alava de PSOE, UGT, JSE: DECLARAN
- Que frente a la actitud negociadora de los obreros en huelga la patronal ha mostrado la más absoluta intransigencia contestando con más despidos y no dando satisfacción a ninguna de las reivindicaciones planteadas.
- Que el llamamiento a la huelga general para el día tres no fue realizado por grupos clandestinos ni elementos subversivos como han informado radio y televisión española y la mayor parte de la prensa.
- Que el llamamiento a la huelga general para el día tres tuvo como motivo forzar a la patronal a la readmisión de los despedidos siendo dicha con-vocatoria votada democráticamente por todos los obreros en huelga y asu-mida por asambleas de barrio, estudiantes, profesionales y obreros no parados.
- Que el día tres miércoles toda Vitoria asumió la llamada a la huelga general (fabricas, tiendas, sectores profesionales, banca, bares.....). Toda la ciudad estaba en pie sin condiciones de ningún tipo ya que Vitoria entera asumía la consigna: NINGUN DESPEDIDO.
- Que los enfrentamientos fueron iniciados por la policía disolviendo las manifestaciones de hombres y mujeres con balas de goma y gases y que hubo un momento en que, a falta del material antes citado, las fuerzas represivas hicieron uso de las pistolas y metralletas hiriendo a varios manifestantes.
- Que desde la mañana la policía entró en las iglesias, pegando brutalmen-te en la iglesia de Los Angeles a un cura y alguna mujer de las que se encontraban en el interior.
- Que a las cinco de la tarde la policía acordonó la iglesia de San Francisco de Asís impidiendo la entrada al personal que así lo deseaba e impidien-do la celebración de la Asamblea Conjunta al gasear la iglesia obligando a salir a los obreros allí reunidos.
- Que la policía según iban saliendo los obreros los iba apaleando brutal-mente y que allí mismo dispararon con pistola y metralleta lo que originó en principio dos muertes y numerosos heridos.
- Por último dejar bien claro que los manifestantes sólo utilizaron piedras, y únicamente piedras, tras la brutal agresión de la policía hacia los que ocu-paban la iglesia, y posteriormente al enterarse de la existencia de dos muertos.
Por todo ello declaran:
Que la postura intransigente de los empresarios ha sido la culpable de llegar
a esta situación.
Denunciamos la brutal agresión de la policía y los medios empleados dispa-rando contra manifestantes indefensos lo que ha originado tres muertos y más de sesenta heridos. Exigimos el procesamiento de los culpables, no sólo de la policía armada sino del Gobernador, como responsable inmediato de los acontecimientos. Exigi-mos el procesamiento del Director General de Seguridad y del Vicepresidente del Gobierno Fraga Iribarne. Hacemos un llamamiento a la clase obrera de Euskadi y al resto del territorio del Estado a una movilización urgente y decisiva para derrocar la monarquía fascista, heredera legítima de la dictadura de Franco. Al mismo tiempo la movilización debe exigir la readmisión de todos los des-pedidos y la liberación de todos los detenidos.
3 de Marzo de 1976 “
A las siete de la tarde nos reunimos las CC.RR. y analizamos tres puntos: la posi-bilidad de que hubiera un atentado, la redacción de un comunicado, la decisión de ocultarnos en previsión de que empezaran a detenernos y la necesidad de poner-nos en contacto con las organizaciones obreras para garantizar la máxima respues-ta. El amanecer del día siguiente nos sorprendió repartiendo la octavilla de las CC.RR. y la propia pero muchos trabajadores no habían ido al trabajo y otros volví-an después de haber decidido parar en su asamblea.
Al lado de la Iglesia de San Francisco alguien había escrito con sangre la pala-bra JUSTICIA y habían puesto un zapato, unas piedras y dos trozos de rama for-mando una pequeña cruz. Un grupo de personas había pasado toda la noche velan-do y a la mañana siguiente la policía disolvió con saña, a patadas, a los presentes y dispersó los restos que recordaban su crimen. Dos trabajadores tuvieron que ser ingresados con lesiones graves. Uno de ellos, Andoni Txasko Diaz, perdería la visión del ojo derecho por un golpe de porra en la cabeza.
En la reunión de las CC.RR., a las tres en Gamarra, se decidió la convocatoria de la huelga general en todo Euskadi el 8 de marzo, la intervención en los funera-les y las posibles reacciones. Aquel jueves el secretario general del PSD alemán cancelaba la entrevista con Fraga Iribarne que participaba en una campaña diplo-mática para vender internacionalmente una reforma avalada por la monarquía que había quedado automáticamente desenmascarada. Con un cinismo escalofriante declaraba a la revista
Europa: “En Vitoria, las fuerzas de policía, que no contaban con efectivos suficientes, fueron atacadas con barras de hierro. En una eventuali-dad parecida un accidente serio puede producirse. Y es lo que sucedió. Hubo tres muertos y otros dos que murieron más tarde. Todo el mundo reconoce hoy que se trata de una acción típicamente revolucionaria, como la del mes de mayo de 1968 en Francia: en tales circunstancias, siempre hay una investigación”.(1)
1.- Informe Vitoria. Pag. 397.