2 - Del contexto mundial

Monografía creado por Miguel Corchuelo. Extraido de: http://revista.iered.org/v1n1/html/mhcorchuelo.html
11 de Noviembre de 2006

La denominación de ingeniero proviene de los “ingenium”, nombre asignado a las máquinas de guerra (como la ballesta, la torre de asalto, la catapulta, etc.) desarrollados por los antiguos romanos. La educación romana transmitió al mundo occidental el estudio de la lengua latina, la literatura clásica, la ingeniería, el derecho, la administración y la organización del gobierno. La base de conocimientos se centraba en las siete artes liberales que se dividían en el trivium (formado por gramática, retórica y lógica) y el quadrivium (aritmética, geometría, astronomía y música). San Isidoro de Sevilla aportó materiales básicos con sus Etimologías para el trivium y el quadrivium y su posterior polémica curricular.

Desde el siglo V al VII estos compendios fueron preparados en forma de libros de texto para los escolares por autores como el escritor latino del norte de África Martiniano Capella, el historiador romano Casiodoro y el eclesiástico español san Isidoro de Sevilla.

El filósofo inglés John Locke recomendaba un plan de estudios y un método de educación basado en el examen empírico de los hechos demostrables antes de llegar a conclusiones. En “Algunos pensamientos referidos a la educación” (1693), Locke defendía un abanico de reformas, y ponía énfasis en el análisis y estudio de las cosas en lugar de los libros, defendiendo los viajes y apoyando las experiencias empíricas como medio de aprendizaje.

Así, animaba a estudiar un árbol más que un libro de árboles o ir a Francia en lugar de leer un libro sobre Francia. La doctrina de la disciplina mental, es decir, la habilidad para desarrollar las facultades del pensamiento ejercitándolas en el uso de la lógica y de la refutación de falacias, propuesta a menudo atribuida a Locke, tuvo una muy fuerte influencia en los educadores de los siglos XVII y XVIII.

Esta visión empírica contribuyó para que en Inglaterra, Francia y Alemania, se reconociera la profesión de ingeniero a la persona dedicada al estudio de los ingenios. En esta época los trabajos de construcción a gran escala se ponían en manos de los ingenieros militares. La ingeniería militar englobaba tareas tales como la preparación de mapas topográficos, la ubicación, diseño y construcción de carreteras y puentes, y la construcción de fuertes y muelles. Por ejemplo, en 1678 Francia contaba con unas fuerzas estables cuyo número superaba los 200.000 hombres. El mariscal Sébastien Le Prestre de Vauban diseñó un sistema de ataque a posiciones fortificadas, mejoró el sistema de fortificaciones defensivas y creó el primer cuerpo moderno de ingenieros. Joseph Cugnot (1725-1804) francés, sirvió como ingeniero en los ejércitos francés y austriaco, y se hizo famoso por la invención de un fusil y de diferentes materiales de topografía.

En el siglo XVIII, tras la revolución industrial, el ingeniero comenzó a adquirir estatus de diseñador y constructor de obras no militares. John Smeaton (1724-1792) fue el primero en llamarse a sí mismo ingeniero civil en contraposición a los ingenieros militares de aquellos días. Anteriormente, la ingeniería era sólo una ocupación vagamente definida. Fue reconocida como ocupación de dedicación exclusiva ya en el siglo XVII. Por ejemplo en Francia, tal como lo relata Rómulo Gallego – Badillo (1.995), apareció la escuela de ingeniería de puentes y caminos (1747), de la que egresó Gaspar Monge y quien en 1794 organizó la Escuela Politécnica, cuyo plan se desarrollaba en tres años, de los cuales dos estaban dedicados a la enseñanza de las ciencias. Con base en la geometría descriptiva y en la mecánica newtoniana se resolvían problemas del maquinismo. Sadi Carnot (padre de la termodinámica) fue egresado de esta escuela. En Londres se tuvo la apertura del University Collage promovido por S. Mill y reconocido por la realeza hasta 1833. Thomas Telford (1757-1834), ingeniero civil británico, utilizó ciertas técnicas por primera vez en la construcción de canales, carreteras y puentes, y se convirtió en el primer presidente de la Institución Civil de Ingenieros en 1818. En Alemania se fundó la primera escuela técnica en 1821 por Meter Beuth. Estas instituciones eran miradas como carentes de alcurnia y prestigio. Los frutos que empezaron a brindar dieron al traste con tal prejuicio. Debido al aumento de la utilización de maquinaria en el siglo XIX como consecuencia de la Revolución Industrial, la ingeniería mecánica se consolidó como rama independiente de la ingeniería; posteriormente ocurrió lo mismo con la ingeniería de minas.

Los avances técnicos del siglo XIX ampliaron en gran medida el campo de la ingeniería e introdujeron un gran número de especializaciones. Entrado ya el siglo XIX los Estados Unidos se incorporaron al proceso industrial y comenzaron a hacer aportes sustantivos a los desarrollos tecnológicos. Por ejemplo, en el Instituto de Tecnología de Massachussets -MIT- inaugurado en 1865 por el geólogo William Barton Rogers, en un principio sólo se estudiaban las ciencias industriales.

Las incesantes demandas del entorno socioeconómico del siglo XX incrementaron aún más los campos de acción. Ello provocó la aparición a una gama diferenciada de disciplinas, con distinción de múltiples ramas en ámbitos tales como: la aeronáutica, la química, la construcción naval, de caminos, de canales y puertos, las telecomunicaciones, la eléctrica, la electrónica, la ingeniería industrial, la geología, los materiales y la informática.

Tiene particular interés el estudio de los materiales si se reconoce su importante influencia en el mundo contemporáneo. Tanto de los materiales metálicos como no metálicos, y de la forma de adaptarlos y fabricarlos para responder a las necesidades que los actuales desarrollos tecnológicos exigen. Científicos e ingenieros (ingenieros de físicos y de materiales por ejemplo) empleando las técnicas de laboratorio, los instrumentos de investigación de la física, la química, la metalurgia y de la biología (más recientemente), junto con los aportes de las tecnologías de la información y la comunicación, están hallando nuevas formas de utilizar el plástico, la cerámica y otros no metales en aplicaciones antes reservadas a los metales.

El rápido desarrollo de los semiconductores para la industria electrónica, que comenzó a principios de la década de 1960, dio el un gran impulso a la ciencia de materiales. Después de descubrir que se podía conseguir que materiales no metálicos como el silicio condujeran la electricidad de un modo imposible en los metales, científicos e ingenieros diseñaron métodos para fabricar miles de minúsculos circuitos integrados en un pequeño chip de silicio. Esto hizo posible la miniaturización de los componentes de aparatos electrónicos como los ordenadores o computadoras.

A finales de la década de 1980, la ciencia de los materiales tomó un nuevo auge con el descubrimiento de materiales cerámicos que presentan superconductividad a temperaturas más elevadas que los metales. Si se consigue encontrar nuevos materiales que sean superconductores a temperaturas suficientemente altas, serían posibles nuevas aplicaciones, como trenes de levitación magnética o computadoras ultrarrápidas.

Aunque los últimos avances de la ciencia de materiales se han centrado sobre todo en las propiedades eléctricas, las propiedades mecánicas siguen teniendo una gran importancia. En la industria aeronáutica, por ejemplo, los científicos han desarrollado —y los ingenieros han probado— materiales compuestos no metálicos, más ligeros, resistentes y fáciles de fabricar que las aleaciones de aluminio y los demás metales actualmente empleados para los fuselajes de los aviones.

En ingeniería se necesita saber cómo responden los materiales sólidos a fuerzas externas como la tensión, la compresión, la torsión, la flexión o la cizalladura. Los materiales sólidos responden a dichas fuerzas de diferentes maneras a saber: una deformación elástica (en la que el material vuelve a su tamaño y forma originales cuando se elimina la fuerza externa), una deformación permanente o una fractura. Los efectos de una fuerza externa dependientes del tiempo son la plastodeformación y la fatiga, características muy importantes en los materiales estructurales. Adicionalmente se han incorporado más recientemente, campos del conocimiento que antes eran ajenos a la ingeniería como la investigación genética y nuclear.

Algo interesante en este proceso es que aparecerán dos tipos de instituciones en los procesos de formación en este campo: Primero, las que propiamente otorgan el título de ingeniero orientadas por una didáctica que permita la elaboración de representaciones básicas para el diseño y construcción de máquinas e instrumentos y/o implementación de procesos. Segundo, las que proveen personal calificado para mandos medios en ambientes de la ingeniería para atender situaciones de mantenimiento y distantes para producir conocimiento.

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Monografía de Miguel Corchuelo. Extraido de: http://revista.iered.org/v1n1/html/mhcorchuelo.html CopyLeft
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