Autores clásicos como Toffler, Druker, Kennedy, etc., sostienen que actualmente la humanidad esta frente a una serie de problemas relacionados con el poder de la tecnología para incrementar la productividad y sustituir las ocupaciones tradicionales, por otras; sostienen que la explosión demográfica se esta produciendo principalmente en países con recursos tecnológicos y humanos limitados – muy pocos científicos y obreros cualificados – una inadecuada inversión en investigación y desarrollo; y en muchos casos, los prejuicios culturales e ideológicos contra el cambio son fuertes. Algunos datos estadísticos recopilados de una serie de estudios contemporáneos: Castro (2004), Filgueira y Peri (2004), Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (CELADE), ONU, etc. ayudarán a comprender las condiciones actuales del entorno: Ø En el 2100 la población mundial aumentará entre 9 y 13 mil millones y casi todo el crecimiento tendrá lugar en los países en desarrollo. En América Latina y el Caribe, el crecimiento será aproximadamente de un 22% para el 2015 en relación al 2000. Ø Se duplicará la demanda de energía y así el incremento del uso excesivo del petróleo, debido a que muchos países no cuentan con el financiamiento para desarrollar medios alternativos; por lo que se espera un aumento de la concentración de CO2, provocando un ascenso de la temperatura mundial; lo cual afectará todo el ecosistema (incremento del nivel del mar, afectaciones en la forestación, desiertos más extensos, etc.); y para el 2015, casi la mitad de la población mundial vivirá en países con “estrés hídrico”. Ø En América Latina y el Caribe la pobreza general y extrema han crecido significativamente – casi 20 millones más entre 2000 y 2003 –, de los cuales 14 millones son indigentes; esto acarrea mayor desigualdad social en la mayoría de los países pertenecientes a esas zonas. Ø En el 2003, el desempleo ascendía aproximadamente 188 millones de personas. Desde 1990 los datos son mayores en América Latina y el Caribe y en Asia Sudoriental, sumándose luego Asia Oriental. Ø La migración actual también es un problema – sobre todo la del personal calificado – se estima que unos 20 millones de latinoamericanos y caribeños viven fuera de su país de nacimiento y que el número de profesionales, técnicos y afines latinoamericanos y caribeños fuera de su país de origen ascendió a poco más de 300 mil hacia 1990. Ø La creación de puestos de trabajo sigue siendo un problema principal en la mayoría de los países y en casi todas las economías se experimentó un aumento en el desempleo y en el subempleo en los últimos años. La fuerza de trabajo de los países en vías de desarrollo se elevará en el 2050 a 3.100 millones y serán necesarios entre 38 y 40 millones de nuevos puestos de trabajo. América Latina es comparativamente la región más desigual del mundo; debido principalmente a las condiciones negativas del contexto internacional y a la mala administración de los gobiernos. En varios discursos presentados por delegados del Fondo Monetario Internacional (FMI), América Latina, está caracterizada por su creciente dependencia a los países industrializados, el desempleo y la pobreza siguen en niveles inaceptables lo que genera una alarmante desigualdad social. La solución que plantean, esta de la mano de la inversión directa en salud y educación; aunque enfatizan que en el fortalecimiento del comercio exterior está el motor más importante para el crecimiento sostenido y la reducción de la pobreza ya que es mucho lo que puede aprovecharse económicamente al eliminar las barreras al comercio con tratados como el ALCA. Organismos con políticas neoliberales como (FMI y el Banco Mundial), propician una necesaria reforma del mercado laboral que aumente la flexibilidad, la inversión privada y el crecimiento; ejemplifican que el caso de la restricción del empleo temporal se convierten en un obstáculo importante que dificulta la entrada y salida del mercado laboral y, por ende, la flexibilidad; de igual forma, los altos costes laborales indirectos también son un impedimento al empleo. Estos elementos muestran un futuro sombrío; algunos culpan a la globalización con su estilo actual; pero ¿qué representa para las empresas la globalización? Existe diferentes puntos de vista con respecto a la globalización, las dos caras de la moneda la muestran o como un medio que podría ofrecer prosperidad económica a las personas en todo el mundo, o como responsable directo de todos los problemas. Las características fundamentales que permitieron la emergencia de la globalización, según La Comisión Mundial sobre la Dimensión Social de la Globalización “CMDSG” (2004), se enmarcan dentro de: · La liberalización del comercio internacional, la expansión de la Inversión Extranjera Directa, la aparición de flujos financieros masivos transfronterizos y el aumento de la competencia en los mercados globales producto de la reducción de las barreras nacionales a las transacciones económicas internacionales y del impacto de las nuevas tecnologías, especialmente en los ámbitos de la información y las comunicaciones . Nos encontramos ante una época donde las barreras del tiempo y del espacio se reducen enormemente, los costos de circulación de la información, personas, bienes y capitales a través del planeta descienden al igual que la comunicación global es cada vez más barata e instantánea. Por lo que los mercados tienen un alcance global y abarcan una variedad cada vez mayor de bienes y servicios. Esto representa una amenaza no solo a la sostenibilidad medioambiental y la diversidad cultural; este inadecuado proceder también ha repercutido en que los beneficios de la globalización hayan sido distribuidos de forma desigual, acentuando la brecha entre los países ricos y pobres; los países desarrollados indudablemente cuentan con más opciones de control macroeconómico que los países en desarrollo y las políticas internacionales se aplican sin tener en cuenta las especificidades de cada nación. Por último, los cambios estructurales han provocado un ambiente de incertidumbre e inseguridad en los trabajadores y en las empresas de todo el mundo, por lo que el desempleo y el subempleo es una realidad tenaz que se manifiesta para la mayoría de la población mundial. Una serie de debates propiciados por esta comisión con las empresas de varios países, destaca que muchas empresas no se consideran impulsores de la globalización sino que reaccionan ante ella; y para las que se encuentran en los países pobres o las PYMES de todo el mundo les es más difícil o casi imposible desenvolverse en iguales oportunidades que la competencia global, más aún cuando la ayuda pública en muchas circunstancias se muestra nula; muchas de ellas, al no ser competitivas han quebrado por la liberación del comercio o la entrada de compañías extrajeras. En su variante actual la globalización involucra la inexorable integración de los mercados, naciones y tecnologías en un grado nunca visto antes, acarreando consigo un cúmulo de consecuencias negativas. Esta supuesta cultura de homogenización va creciendo e incorporándose en el ámbito empresarial, donde el más fuerte posee la mayor ventaja de control y superación.