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(1) Sebastián de Covarrubias, Tesoro de la lengua castellana o española, Martín de Riquer (ed.), Horta, Barcelona, 1943.
(2) Ídem.
(3) Augustin Redondo, “Tradición carnavalesca y creación literaria. Del personaje de Sancho Panza al episodio de la ínsula Barataria en el Quijote”, Bhi, vol. 80, 1978, p. 40.
(4) Augustin Redondo, “El personaje de Don Quijote: tradiciones folklórico-literarias, contexto histórico y elaboración cervantina”, NRFH, El Colegio de México, vol. 29, 1980, p. 36.
(5) Amadís de Gaula, t. 1, Edwin B. Place (ed.), C.S.I.C., Madrid, 1971, p. 30.
(6) Luis Alberto de Cuenca (ed.), Floresta española de varia caballería. Raimundo Lulio, Alfonso X, Don Juan Manuel, Nacional, Madrid, 1975, pp. 217 y 215, respectivamente.
(7) Cf. Salvador de Moxó, “La nobleza castellana en el siglo XIV”, Anuario de Estudios Medievales, vol. 7, 1970-1971, Instituto de Historia Medieval de España, p. 494.
(8) Miguel de Cervantes, El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, Justo García Soriano y Justo García Morales (eds.), Aguilar, Madrid, 1981, p. 178. En adelante citaremos únicamente la página entre paréntesis.
(9) Cf. Cap. 25, p. 483, en el que don Quijote habla de cinco burros que dejó al cuidado de su sobrina a la cual ordena, por medio de una cédula, que le entregua tres a Sancho.
(10) Augustin Redondo, “Nuevo examen del episodio de los molinos de viento (Don Quijote, I, 8)”, en On Cervants: Essays for L.A. Murillo, James A. Parr (ed.), Juan de la Cuesta, Newark, 1991, p. 195.
(11) José Manuel Gómez-Tabanera, “El curso de la vida humana en el folklore español”, El floklore español, Instituto Español de Antropología Aplicada, Madrid, 1968, p. 67.
(12) Cf. Luis A. Murillo, “El verano mitológico: don Quijote de la Mancha y Amadís de Gaula”, en El Quijote de Cervantes, George Haley (ed.), Taurus, Madrid, 1980, p. 101.
(13) Cf. Publio Ovidio Nasón, Metamorfosis, t. 1, Julio Campos Sch. P. (ed.), C.S.I.C., Madrid, 1970, pp. 21-23 y 27.
(14) La Mesta, asociación de pastores que tuvo su origen en la costumbre de reunirse dos o tres veces por año en Castilla, Navarra y Aragón: “la ruta más notable de trashumancia en la Mancha fue hacia Sierra Morena”. Gervasio Manrique, “Tradiciones pastoriles”, El folklore español, op. cit., pp. 370-372.
(15) Mircea Eliade, Naissances Mystiques. Essai sur quelques types d’initiation, Gallimard, Le Mesnil-sur-L’Estrée (Eure), 1959, p. 191.
(16) Ibíd., p. 204.
(17) Leo Spitzer, “Perspectivismo lingüístico en El Quijote”, Lingüística e historia literaria, Gredos, Madrid, 1955, p. 173.
(18) J. B. Avalle-Arce y E. C. Riley señalan que Cardenio es el alter ego del Caballero de la Triste Figura. Cf. J. B. Avalle-Arce y E. C. Riley, “Don Quijote”, Suma Cervantina, J. B. Avalle-Arce y E. C. Riley (eds.), Castilla, Madrid, 1972, pp. 47-79.
(19) Dice el romance 335: “En la selva está Amadís / el leal enamorado / […] De ayunos y abstinencias / andaba debilitado; / la barba trae crecida, / d’este mundo se ha apartado”. Agustín Durán (ed.), Romancero General. Colección de Romances Castellanos anteriores al siglo XVIII, t. 1, Atlas, Madrid, 1945, p. 185.
(20) Julio Caro Baroja, El carnaval. Análisis histórico-cultural, Taurus, Madrid, 1985, p. 26.
(21) La parodia del texto es atrevida. El Cura será el motor de los juegos carnavalescos cuando se sabe que la Iglesia nunca aceptó tal práctica.
(22) Julio Caro Baroja, El carnaval. Análisis histórico-cultural, op. cit., p. 98.
(23) Este mismo tema ya lo había tratado Cervantes en Las dos doncellas. Una de las jóvenes se llama Teodora -anagrama de Dorotea- y vestida de hombre busca al que fue su marido en matrimonio secreto porque la ha abandonado.
(24) Santiago de Sebastián (ed.), El fisiólogo, atribuido a San Epifanio, y el Bestiario toscano, trad. Alfred Serrano i Donet y Josep Sanchis i Carbonell, Tuero, Madrid, 1986, p. 18.
(25) Cf. Dominique Reyre, Dictionnaire des noms des personnages du Don Quichotte de Cervantes. Suivi d’une analyse structurale et linguistique, Eds. Hispaniques, Paris, 1980, p. 96.
(26) Agapito Rey, Cultura y costumbres del siglo XVI en la Península Ibérica y en la Nueva España, Eds. Mensaje, México, 1944, p. 102.
(27) Augustin Redondo, “Folklore, referencias histórico-sociales y trayectoria narrativa en la prosa castellana del Renacimiento. De Pedro de Urdemalas al Viaje de Turquía y al Lazarillo de Tormes”, en Actas del IX Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas, Berlín, 1986, p. 81.
(28) Los mozos de mula no tenían muy buena fama. Así lo presenta también Cervantes: “Todos los mozos de mulas tienen su punta de rufianes, su punto de cocos y su es no es de truhanes”. Miguel de Cervantes, El licenciado Vidriera, Obras completas, t. 1, Aguilar, Madrid, 1980, p. 141.
(29) Cf. Julio Caro Baroja, El carnaval. Análisis histórico-cultural, op. cit., p. 57.
(30) Santiago de Sebastián (ed.), El fisiólogo, atribuido a San Epifanio, y el Bestiario toscano, op. cit. Ignacio Malaxecheverría (ed.), Bestiario medieval, Siruela, Madrid, 1989. En los bestiarios sólo se habla de tórtola. Pero según Covarrubias, la tórtola es “una especie de paloma pequeña”.
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