Muchas veces, estos niños tienen problemas para adaptar su vibración al cuerpo físico y esto se refleja en un exceso de energía que necesitan canalizar para poder enraizarse. Si esto no se logra, el niño se muestra hiperactivo, con mala conducta, distraído, etc.
Esta vibración más elevada también hace que muchas veces estén percibiendo y focalizando pla-nos más sutiles y que parezca que no están conectados con lo que sucede a su alrededor.
Esto hace que no puedan conectar consistentemente con la mente lineal o la realización de objeti-vos lineales, demostrando falta de atención ya que su energía está concentrada en un plano diferente.
Lo que necesita es ser estimulado para interesarse también por lo que ocurre en su entorno, dado que sus características le permiten recibir estímulos en forma múltiple, es decir, realizar varias actividades a la vez.
En la escuela, la fuente principal de información es generalmente la maestra y hay una secuencia lineal para hacer las cosas, lo que les provoca una necesidad de descargar la energía que no utilizan, ya sea levantándose de sus asientos, molestando a los compañeros o hablando constantemente.
La educación necesita ampliar su espectro para contener a estos niños, dándoles opciones para el desarrollo de la clase y tomando en cuenta sus opiniones y necesidades, transformando así la enseñanza en un proceso cocreativo entre el maestro y los alumnos.
Por otra parte, estos niños necesitan estabilizar su energía y es importante que descubramos cuál es la forma adecuada para cada uno.
Debemos tener en cuenta su alimentación, su entorno familiar, la posibilidad de tener una co-nexión con la naturaleza, el uso de visualizaciones, meditaciones y ejercicios físicos adecuados, etc. que les permita enraizar toda esta energía sin bloquear sus capacidades innatas.