Debe introducir al menos 3 caracteres en el buscador.
Inicio / Wikis / Monografías / ¿Violencia de género? - La polémica Alberdi / Valdecantos en El País, en febrero y ma

¿Violencia de género? - La polémica Alberdi / Valdecantos en El País, en febrero y ma

 ***-- (1 opiniones)
CopyLeft Monografía de Soledad de Andrés Castellanos - 19 de Agosto de 2006
Temas Relacionados: Ciencias socialesFilología
4. La polémica Alberdi / Valdecantos en El País, en febrero y ma

A mis alumnos de la Facultad de Ciencias de la Información les interesó muy vivamente la polémica desatada en el diario El País, a raíz de la publicación el 18 de febrero de 1999 de la tribuna de Cristina Alberdi Alonso, diputada socialista, con el título La violencia de género; firmaban también el texto Carmen Romero, Micaela Navarro, Esther Peña, Florentina Alarcón, Ana María Pérez del Campo, Ana María Ruiz-Tagle y Carmen Olmedo. Lamentablemente, en el título se deslizó una errata, pues decía La violencia del género, si bien la expresión correcta se repetía hasta 11 veces en las cinco columnas del citado trabajo.

Se trataba de difundir la campaña emprendida en los quince países miembros de la Unión Europea para erradicar la violencia contra las mujeres, a fin de promover el cambio del papel de las mujeres en la sociedad, y su acceso a la educación y al trabajo. Este movimiento se remonta al año 1975, que las Naciones Unidas declararon Año Internacional de la Mujer; y se ha ido matizando tras los encuentros internacionales sobre la mujer en Copenhague, Nairobi y Pekín.

Utiliza Alberdi el término género, en el sintagma perspectiva de género, en el párrafo siguiente:

Se reclama el "empoderamiento" de las mujeres, su autonomía, la integración de la perspectiva de género en todas las políticas, una nueva visibilidad de las mujeres en papeles no dependientes, ni clásicos, una participación de las mujeres en el poder y en la toma de decisiones en pie de la igualdad; en otras palabras, se demanda <en> un nuevo consenso, que es un nuevo contrato social.

Esta proclama provocó dos documentadas intervenciones de Camilo Valdecantos, el defensor del lector en el diario El País: la primera se publicó el domingo 7 de marzo de 1999, con el título Sexo, sólo sexo; la segunda, el domingo 14 de marzo de 1999, con el titulillo Género y sexo, bajo el título general, Periodismo de infarto.

Camilo Valdecantos, en Sexo, sólo sexo, rechaza el uso de la expresión violencia de género, asesorado, en primer lugar, por Joaquín Moya, licenciado en filología francesa, que afirma, según el citado trabajo, que «en inglés y en francés, los términos gender y genre, respectivamente, pueden admitir un sentido no sólo gramatical», sino también sexista, pero, en español, añade este lector, la palabra género tiene un carácter estrictamente gramatical, por lo que, en su opinión, Cristina Alberdi emplea la expresión «violencia de género cuando de lo que se está hablando realmente es de violencia sexista».

Cristina Alberdi, a instancias del defensor, afirma ahora que «la utilización del término género para designar la distinción de sexos es política, no gramatical»; y explica que «la utilización de la palabra género para referirse a la posición de hombres y mujeres en la sociedad es un término pactado en el seno de Naciones Unidas, con motivo de la Cumbre de la Mujer de Pekín, celebrada en septiembre de 1995, con el objetivo de tener una denominación común a nivel mundial que identificara la distinta posición de hombres y mujeres históricamente y hoy en la sociedad, y las distintas posibilidades que de ello se derivan». Termina Alberdi, según Valdecantos, con un lamento: «Como casi siempre, en lo que afecta a las mujeres, estamos, una vez más, ante una falta de conocimiento y de interés por algo que está asumido y consolidado» internacionalmente.

A continuación, Valdecantos expresa su propia opinión:

Lo cierto es que, por muy consolidada que pudiese estar la expresión "violencia de género", el Defensor piensa que chirría en español, y, junto a la de Alberdi, ha pedido la opinión de Álex Grijelmo, responsable de la edición del Libro de estilo de El País y autor, entre otros, del libro Defensa apasionada del idioma español.

A continuación se incluyen, también en contra del uso del sintagma violencia de género, las opiniones que Álex Grijelmo ha transmitido al defensor del lector, y que se repiten, con ligeras variantes, en su libro La seducción de las palabras (v. arriba, párrafo 1) :

No puede haber violencia de género, como no puede haber violencia de subjuntivo. En esta acepción, el género es un concepto gramatical: una mesa tiene género, pero no tiene sexo. La misma palabra violencia es del género femenino. Sí se puede hablar de la violencia de las personas de género masculino, pero en este caso no nos referimos a la violencia del género, sino a la violencia de las personas. Si, siguiendo el criterio de la violencia de género, dijéramos 'la policía francesa golpeó a los manifestantes', estaríamos hablando de una violencia de género femenino, aunque la policía estuviera formada exclusivamente por hombres.

Dada la riqueza de nuestra lengua, y puesto que a Grijelmo tampoco le gusta la expresión violencia de género, ofrece alternativas:

En ningún caso 'violencia masculina' (estaríamos hablando de la masculinidad de la violencia; equivaldría a violencia viril, puesto que masculino es un adjetivo: 'una mujer de voz masculina', por ejemplo. Incluso podríamos escribir: 'Una mujer de violencia masculina'.

Se entiende mejor 'violencia machista', 'violencia contra las mujeres', 'violencia de los hombres' (o 'violencia del varón' si se quiere evitar la eventual confusión con el genérico hombres como equivalente de seres humanos), o , finalmente, 'la violencia del sexo masculino' (entendiendo sexo, en este caso, como 'conjunto de seres pertenecientes a un mismo sexo', definición que da el diccionario en la segunda acepción de la palabra).

Finalmente, reconoce Grijelmo que la resolución o propuesta del Parlamento Europeo citada por Alberdi, habla, efectivamente, de 'violencia de género'; pero a él le parece que

una vez más el lenguaje se deteriora desde la cúpula de la sociedad, cuando los hablantes de la base siempre han sabido distinguir estos matices; así, desde las clases cultas se impone una lengua que no es la de la gente.

Sin embargo, al final, y después de citar a Juan Luis Cebrián en otro contexto, concluye Camilo Valdecantos:

Lengua franca, el inglés, muy poderosa –donde la expresión violencia de género es correcta– , encaramada ya a la cúpula de la sociedad digital, la del futuro. Si, además, el feminismo está en la cúpula de las exigencias sociales, no sería raro que acaben por imponerse a la ortodoxia. Mientras sea posible, defendamos el idioma: sexo, sólo sexo.

Dos días después, Vicente Molina Foix, bajo el título El género epiceno, opinaba también en contra del uso de 'violencia de género' (El País, p. 44 de LA CULTURA, martes 9 de marzo de 1999):

Para mí está claro que Moya, Grijelmo y Valdecantos tienen la razón de su parte, considerando no sólo la fealdad intrínseca de dicha expresión, sino el simplón razonamiento que la diputada del PSOE argüía a solicitud del Defensor del Lector: el uso de la palabra género fue pactad[o] por la ONU en 1995 "con el objetivo de tener una denominación común a nivel mundial que identificara la distinta posición de hombres y mujeres históricamente". Para añadir Alberdi, en un colofón del peor y más lastimero estilo de la cultura de la queja, que negar esa utilización era otro ejemplo de ignorancia y desinterés masculinos en algo que afecta a las mujeres y está asumido por ellas.

Piensa Molina Foix que estamos en un tiempo de contaminaciones lingüísticas, y no solo del inglés, pues

La torre de Babel tiene más pisos de lo que se creía.

Claro que lo de género en el "sentido Alberdi" (bendecido por la ONU) es otra cosa, ya que en este caso no se dice tal cual gender, sino que se traduce en una literalidad sin duda anómala y chirriante. Géneros los ha habido siempre, y no sólo de los perecederos que se dejaban dentro de la cámara frigorífica del colmado, por el calor. Me he pasado la vida viendo películas de género (el western o el oeste, como usted prefiera, era mi favorito), no me gusta llevar géneros de punto, y mi afición al género lírico es tanta que no desdeño ni el género chico.

Opina Molina Foix que lo que hoy sucede con el inglés gender es algo semejante a lo que sucedió antes con gay, palabra que ya se ha incorporado sin cursiva a nuestros usos. Y acaba afirmando lo siguiente:

Por eso estoy seguro de que, guste o no guste, y aunque lo razonable fuera negarse a admitir estos barbarismos, los nuevos bárbaros, al contrario que en el poema de Cavafis, llegarán, y no pasará mucho tiempo antes de que este periódico use el género como Alberdi y la ONU lo quieren. Quizá al principio –y sería la solución de compromiso– poniéndolo entre comillas.

Pues bien, no acabó ahí la polémica. El sábado de esa misma semana (13 de marzo de 1999) El País publicó una carta de la propia Cristina Alberdi Alonso, bajo el título Lenguaje y valores. Selecciono algunos párrafos:

El pasado 7 de marzo el llamado Defensor del Lector, no sabemos si lo es también de "la lectora", tomaba partido, indebidamente dada su función, en contra de la utilización de la acepción género, para identificar la violencia ejercida por los hombres contra las mujeres. [...]

La utilización en este caso de la palabra género es política y, por tanto, transgredir las reglas de la estricta gramática no resultaría más que un loable acto de liberación. Si la expresión violencia de género no fuera correcta, desde el punto de vista lingüístico o gramatical, tanto mejor. Al utilizarla estaremos rompiendo otra de las muchas limitaciones que han mantenido oprimidas a las mujeres y abriendo el lenguaje a nuevas realidades y valores y, por ello, a otras significaciones distintas de las tradicionales.

Pero esto no es todo. Todavía el domingo 14 de marzo de 1999 el defensor del lector, Camilo Valdecantos, bajo el título Periodismo de infarto, se refería a varios asuntos, y entre ellos, una vez más a sexo y género, pues su trabajo del 7 de marzo, Sexo, sólo sexo había provocado una docena de cartas, ocho con firma femenina, que apoyaban mayoritariamente el uso de la citada expresión, 'violencia de género', por tratarse «de una denominación acuñada internacionalmente y que cuenta con un esfuerzo científico que arranca de la gender theory, o teoría del género, como concepto social, no sólo biológico o gramatical, que goza ya de tradición». Además se aduce «que el lenguaje es convención y que los diferentes usos provocan nuevos significados». Por tanto, si el uso hace imparable la expresión, «no habrá norma que ponga puertas al campo semántico». Recuerda también Camilo Valdecantos:

Tras la conferencia mundial sobre la mujer de 1995, en Pekín, donde se decidió emplear el término género para referirse a los comportamientos sociales de hombres y mujeres, los responsables del Libro de estilo de la agencia Efe distribuyeron una nota a todas sus redacciones advirtiendo de que en las noticias de la agencia "debe evitarse a toda costa esta imposición artificial" del lenguaje.

El Defensor sigue pensando que, si de verdad se impone, será inútil cualquier esfuerzo para evitarlo.

Mientras eso no ocurra será bueno mantener la guardia. Ni la ONU ni las feministas, tan respetables por otras razones, tienen el menor ascendiente para trasladar una convención científico-política al lenguaje popular. Trescientos millones de hispanohablantes dictarán su veredicto.

Autor y licencia de '¿Violencia de género? - La polémica Alberdi / Valdecantos en El País, en febrero y ma'
Soledad de Andrés Castellanos Extraído de: http://www.ucm.es/info/especulo/cajetin/generob.html CopyLeft
Este contenido ha sido recopilado por el equipo de Wikilearning. Todo el contenido recopilado se ha obtenido respetando y comunicando en nuestro site la licencia de cada fuente.
Wikilearning tiene permiso expreso por escrito de los autores para publicar los contenidos que ha extraído de otras webs, incluyendo su uso comercial.

Wikis relacionados con '¿Violencia de género? - La polémica Alberdi / Valdecantos en El País, en febrero y ma'

La obra de este escritor peruano -y, en especial, la novela que aquí nos ocupa-... Más »
El cuento La muerte tiene permiso es una de las obras mejor logradas dentro de... Más »
Hay dos relatos que he elegido para leerlos aquí, para viajar por ellos, que son,... Más »
Es una lista de frases que contiene las más comunes y utilizadas. This is a medium-sized... Más »
Es una lista de frases que contiene las más comunes y utilizadas. This is a... Más »
¿Estás seguro de que deseas eliminar este capítulo?