El correo electrónico (correo-e) es una herramienta de uso generalizado en la actualidad. Su funcionamiento ha quedado normado por estándares como X.822, X.400, SMTP y MIME, los cuales facilitan, la interacción pero contemplan tan solo elementos básicos de privacidad y ninguno de protección contra intrusos. Es por esto último que se han considerado diversas medidas de seguridad para mantener privacidad e integridad y garantizar autenticidad en el correo-e.
Cualquier herramienta para correo-e seguro ha de tener tres características: Ha de ser surtido por varios vendedores o productores, ha de ser interoperable y ha de ser aprobado o avalado por las entidades estandarizadoras de Internet. Entre los rasgos que ha de mantener está la privacidad, es decir, el encriptamiento de datos, la autentificación, que conlleva la integridad de los mensajes, y el manejo de llaves.
En el correo-e, el encriptamiento se hace por lo general con métodos de llave pública y la revisión de integridad mediante firmas electrónicas y funciones de dispersión para construir compendios a la manera de sumas de prueba.
El manejo de llaves se trata, por lo general, mediante autoridades certificadoras de llaves públicas, las cuales son expendedoras de certificados. En el intercambio de mensajes, los certificados quedan en función de las llaves públicas de los usuarios y de otros factores tales como “estampas de tiempo”, o “huellas digitales'” (es decir, de valores de funciones de dispersión dependientes de llaves, señas de identidad de los usuarios, servidores de correo-e, etc.).