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En la que podemos apreciar los diferentes valores de onda que va tomando el
sonido.
Todos sabemos que los equipos informáticos no trabajan con datos analógicos,
sino que lo hacen con datos digitales, formados por estados binarios. Por lo
tanto, para representar un sonido, desde el punto de vista informático, es
preciso capturarlo en una naturaleza binaria, para lo que se hace un muestreo
del mismo, tomando determinados valores de las ondas y representando dichos
valores en formato digital. En cada captura obtendremos un punto de la gráfica
anterior.

Pero, ¿Cuántas muestras deberemos tomar?. Este es el verdadero meollo de la
cuestión, ya que cuantas más muestras tomemos, más fiel será el sonido capturado
respecto al original, con lo que tendrá más calidad.
Para medir el número de capturas utilizamos la frecuencia del muestreo. Como un
Herzio es un ciclo por segundo, la frecuencia de una captura en Herzios
representa el número de capturas que realizamos en un segundo. Así, una
frecuencia de muestreo de 20 KHz (20 Kilo Herzios = 20000 Herzios) realizará
20000 capturas de puntos cada segundo.
El oído humano es captar de captar la asombrosa cantidad de 44000 sonidos por
segundo, es decir, 44 KHz. Por lo tanto, para que un sonido digital tenga
suficiente calidad deberá estar basado en una frecuencia similar a ésta. En
general, el valor estándar de captura de sonidos de calidad es de 44,1 Khz (calidad
CD), aunque hay capturadoras de sonido profesionales que llegan hasta los 100
Khz, con objeto de obtener un mayor número de puntos sobre la muestra,
consiguiendo una calidad máxima.
Otro concepto del que habréis oído hablar en torno al sonido digital es el
número de bits de una tarjeta de sonido. El origen de esta magnitud es que, a la
hora de capturar el sonido, no sólo es importante el número de muestreos tomados,
sino también la cantidad de información capturada en cada uno de esos muestreos.
Una vez capturado el sonido, para su posterior reproducción en un equipo
informático es necesario mandar una serie de impulsos o posiciones a los
altavoces para que creen el sonido a partir de ellos. ¿Cómo?. Bien, produciendo
a partir de esas posiciones movimientos de las membranas de los altavoces,
movimientos que transforman de nuevo el sonido digital en analógico, estado en
el que es capaz de viajar por el aire y producir los estímulos necesarios en
nuestros tímpanos, con lo que somos capaces de percibir el sonido “original”.
Cuantas más posiciones de información se envíen a los altavoces, mejor calidad
tendrá el sonido reproducido.
Con estas bases, se define el número de bits de un sonido digital como el número
de impulsos de información (posiciones) que se envían a los altavoces para su
transformación en ondas analógicas.
Las tarjetas de sonido actuales trabajan normalmente con 8 bits de información,
con los que se pueden obtener 28=256 posiciones (ceros y unos binarios), aunque
hay algunas de mayor calidad que son capaces de trabajar con capturas de 16
bits, que originan 216 = 65536 posiciones de información.
Como dato de referencia, los CDs actuales están basados en sonido grabado a 44
Khz y con un tamaño de muestra de 16 bits. Estas medidas se conocen con el
nombre de sonido de calidad CD.
Por último, una vez que el sonido digital llega a nuestros oídos, impactan
contra los tímpanos, verdaderas membranas especializadas que vuelven a
transformar las ondas analógicas en impulsos eléctricos, que viajan hasta
nuestro cerebro, donde son interpretados y producen las sensaciones auditivas
que todos conocemos.
Una excepción al sonido anteriormente descrito, que podemos denominar "de datos
de sonido", es el sonido sintetizado, en el que no se realiza ninguna captura de
ondas sonoras reales, sino que es sonido totalmente digital, generado
directamente en el equipo informático por en reproductor digital conocido con el
nombre de MIDI (Music Instrument Digital Interface). Cuando se desea reproducir
una nota musical concreta, se envía un comando MIDI al chip sintetizador, que se
encarga de traducir ese comando en una vibración especial que produce la nota.
Mediante este sistema es posible crear melodías bastante aceptables, aunque
nunca tendrán la calidad ni riqueza de una onda sonora natural capturada.
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