Una vez hemos realizado la captura y edición de nuestras imágenes, ha llegado el momento de plantearse qué deseamos hacer exactamente con ellas. Si lo que se quiere es poder recuperarlas en cualquier momento para reeditarlas o realizar nuevos montajes, lo normal es mantenerlas en su formato original, en cinta digital, o guardarlas en disco duro con formato AVI DV. Si lo que se desea es poder visionar y/o distribuir el resultado final, las opciones son varias. El tamaño si importa. Aquí los criterios de elección del formato final son muy importantes y varían sustancialmente según nuestros deseos de compatibilidad y calidad. Cuando la prioridad es mantener la calidad a toda costa, hay que tener en cuenta la primera ley del vídeo digital: La calidad es directamente proporcional al tamaño. Y su desarrollo: Mayor compresión es igual a menor calidad.
Otro criterio importante es la versatilidad de los soportes. Hay métodos mejores y métodos peores, pero la elección de los mismos dependerá de las necesidades reales. Si se desea ver los resultados exclusivamente en un ordenador podremos elegir cualquiera de los posibles métodos, en atención a nuestras preferencias y necesidades. Si lo que deseamos es poder verlo en otros dispositivos (lectores DVD domésticos) e incluso en otros ordenadores diferentes al nuestro, las posibilidades de elección se reducen.
Por último, la duración del trabajo a volcar y el destino o soporte que se emplee también condiciona el tipo de formato que se ha de emplear. No se descubre nada nuevo al decir que la mejor opción, después del formato original, es la compresión
MPEG2, la usada en las película comerciales DVD y en la teledifusión digital directa vía satélite. Dejando de lado la disponibilidad de una auténtica grabadora DVD, la creación de este formato a partir de formatos DV es la recomendada cuando las duraciones son de aproximadamente 10 minutos de audio+vídeo que es lo que permitirá un CD normal. En esto también es necesario hacer una matización. La autoría DVD precisa de programas altamente especializados y de un cumplimiento escrupuloso de los formatos audio / vídeo empleados. A cambio permiten la creación de contenidos multimedia, menús interactivos, subtítulos y bandas sonoras múltiples…)
Otra posibilidad es el
SVCD. Con buena calidad y algunas opciones de menús, pero tan complicado de crear como un DVD y es bastante difícil que un DVD de salón lo reconozca. También hay opciones intermedias tipo MPEG4 en la que no entraremos por ahora. Sin embargo, el MPEG1 es un formato muy versátil y con una potencia poco conocida. ¿ Cuáles son las diferencias ? MPEG2 es un MPEG1 mejorado. En el MPEG2 se ha potenciado la velocidad de bits variable (VBR, es decir, es más adaptativo a las condiciones instantáneas de la imagen) , aunque en las nuevas versiones de MPEG1 también se ha cuidado este aspecto. Otra mejora importante del MPG2 es la compresión interframe, si dos o más frames son muy parecidas la compresión es muy alta.
El
VCD, precursor del SVCD, es una tecnología “antigua”. Data de 1993 cuando Philips y JVC añadieron el vídeo CD a la especificación del “Libro Blanco” (se añadieron también Sony, Matsushita, Pioneer y otros). VCD es un formato Compact Disc que puede almacenar vídeo, audio e imágenes fijas. La estructura de un VCD es más avanzada que el CD-rom o CD audio. Este formato sólo tiene un inconveniente: La calidad final es, “a priori”, menor que la de sus “hermanos mayores”. Por lo demás, las ventajas son grandes: Calidad relativamente aceptable (VHS o mejor), Tamaño manejable (en un CD normal caben unos 70 minutos de audio / vídeo – algo menos con la mejor calidad - y hasta 7.000 imágenes fijas. ) fácil manipulación y creación de los CD en cualquier grabadora, usa los sistemas estándar PAL y NTSC y permite crear una estructura de capítulos (hasta 98 pistas) además de una gran compatibilidad multiplataforma. Al ser un formato Compact Disc, puede ser visionado en cualquier DVD de salón que admita CD o Cdi, también en CD-Roms, Playstation (con adaptador) y Playstation 2, Nintendo 64 (con adaptador)... Además, los programas utilizados son fáciles de conseguir y de manejo intuitivo al tiempo que los estándares son más flexibles en cuanto a los requerimientos del archivo original. Si, pero cómo.
Una vez visto el qué, nos adentramos en el cómo. Como decía mi abuela, lo primero va antes. Y en nuestro caso hemos de contar con un archivo de vídeo que se supone hemos volcado de una cámara DV. Esto no tiene importancia real en el proceso desde el momento que vale cualquier formato admitido por el programa de edición que estemos usando, pero nos lleva a la segunda ley del vídeo digital: Hagas lo que hagas, nunca conseguirás más calidad de salida que de entrada. Por ello, cuanto más calidad en el original, mejores resultados. Aquí podemos encontrarnos con dos supuestos: ¿La imagen original ocupa más o ocupa menos de 4 gigas? (Asumiendo que trabajamos con SO con discos formateados en FAT 32). Utilizando Mediastudio con ficheros AVI tipo 1, un archivo de 4 gigas son, más o menos, 19 minutos de vídeo. Es decir, si pretendemos alcanzar algo más, serán necesarias dos capturas. Estas se podrán pegar en la línea de tiempos. A partir de aquí, renderizar en formatos con poca compresión (MPEG2), para rebajar este tamaño. O mejor, directamente renderizar al formato final para el VCD (MPEG1). En el primer caso, Un MPEG2 con buena calidad (Bitrate fijo de 6000 o mayor) puede ocupar algo menos de 2 gigas pero ya estamos comprimiendo el vídeo y el paso posterior a MPEG1 es una nueva compresión con lo que se sumarán los efectos (tercera ley del vídeo digital: Manipula lo menos posible los originales).
En el segundo caso, la creación de un archivo MPEG1 de unos 30 minutos y con alta calidad nos ocupará menos de 500 megas, es decir, ya cabe en un CD normal. El Mediastudio posee un codec Ligos que es cómodo de utilizar y bastante rápido, pero sus opciones de configuración son limitadas y la calidad final bastante escasa. En mi caso, elegí convertir la captura original con el programa
**TmpgEncoder**, de distribución gratuita y con muchas opciones de configuración. De esta forma, conseguí pasar un documental de 25 minutos de duración a un CD en formato VCD, ocupando algo menos de 500 megas. La calidad conseguida es comparable a SVHS aunque se trata de conceptos diferentes de imagen y por ello de calidad.
Hay un detalle directamente relacionado con la ley calidad/compresión. El tamaño de archivo no viene dado por el tamaño real de la imagen tanto como por el bitrate empleado. El
bitrate (velocidad binaria) es uno de los principales responsables de la calidad aparente del resultado y he comprobado que un MPEG2 con un bitrate bajo es peor que un MPEG1 de bitrate alto. Por otra parte, aunque teóricamente se puede decidir el bitrate que queramos, lo cierto es que a partir de 2500, el resultado es bueno de calidad pero al ser reproducido en un DVD doméstico se aprecian saltos y parones en la imagen. El problema, parece ser que en realidad es por el muestreo de sonido y ciertas incompatibilidades accesorias que ello crea (datos sin confirmar). En este paso, podremos decantarnos por la elección de un bitrate fijo o uno variable. En esto hay que añadir, que no todos los planos necesitan del mismo bitrate para mantener la calidad aparente. Un plano con mucho detalle o movimiento exigirá un bitrate mayor que otro con menos información. Por ello, una opción es la de seleccionar el CQ_VBR del TmpgEnc que es capaz de calcular el bitrate necesario en cada escena para mantener la calidad al máximo (bitrate variable) . Con esto se consigue buena calidad y los tiempos de renderizado pueden rebajarse un poco (muy poco en realidad) y el tamaño final del fichero puede ser algo menor. En caso de elegir utilizar un Bitrate fijo, aparentemente es prácticamente imposible saltar la barrera de los 2500 y que el vídeo se reproduzca de forma fluida en un DVD de salón no así en un PC que lo permite sin problemas.
Aunque los estándares para VCD dan parámetros tales como bitrate fijo y tamaño de imagen a 288 x 352, en la práctica es posible ajustar estos parámetros a otros valores siempre y cuando sean múltiplos de 8 en lo que respecta al tamaño. Así es posible crear un fichero MPEG1 con vídeo a 720x576 (Pal estándar)/ 25 fps / CBR 2500 y sonido (MPEG1 Layer II) a 44 Khz/128 bits. Este tamaño de cuadro tiene una ventaja y un inconveniente. La ventaja es que al ser el tamaño de visionado final en una TV, la calidad es realmente buena en lo referente a definición y contraste. Sin embargo este es también su inconveniente. El método de compresión crea una serie de “defectos” (artifacts, pixelados, ruido…) que también se hacen más evidentes al haber más definición. En este aspecto, el trabajar con formato estándar VCD (288x352), parece que el televisor “se inventa” las líneas que faltan y disimula los defectos a cambio de una aparente pérdida de definición y luminosidad; es como si aplicara un efecto “blur” muy suave. (Nota: Existe un estándar VCD “High Quality con doble tamaño de imagen: 704 x 576). En cuanto al sonido, se puede utilizar el estándar para DVD (48.000) pero al crear el VCD se produce un curioso efecto de enlentecimiento de la imagen y el sonido. Por ello es recomendable usar sonido a 44.100Khz.