



Si vamos más allá de los estándares, entramos al campo de la accesibilidad. La accesibilidad es importante pues existen muchas personas que no pueden acceder a la web por medios convencionales. El grupo humano que primero salta a la mente en este aspecto son los ciegos. Pero en realidad, este concepto va mucho más allá y se extiende a las personas con diferentes discapacidades visuales, no sólo la ceguera.
Existen entonces una serie de discapacidades, las cuales uno al desarrollar una web, debe comprender que existen, tales como hipermetropía (no pueden enfocar claramente los objetos a corta distancia), síndrome de túnel (ven todo como a través de un tunel), cataratas o visión nublosa, daltonismo (incapacidad para diferenciar ciertos colores), debilidad muscular o artrítica, falta de coordinación, parálisis parcial o total, falta de extremidades, dislexia, desordenes por déficit de atención, epilepsias o sus derivados, entre muchos otros.
Además, estas discapacidades no son las mismas en cada persona, varían en el tiempo y pueden tener diferentes grados de severidad. No sólo eso, las personas que las tienen no necesariamente son concientes o reconocen dichas discapacidades, o simplemente se niegan a aceptarlas.
Para hacer el contenido Web accesible, se han desarrollado las denominadas Pautas de Accesibilidad al Contenido en la Web (WCAG – Web Content Accesibility Guidelines), cuya función principal es guiar el diseño de páginas Web hacia un diseño accesible, reduciendo de esta forma barreras a la información. WCAG consiste en 14 pautas que proporcionan soluciones de diseño y que utilizan como ejemplo situaciones comunes donde el diseño de una página puede producir problemas de acceso a la información. Las Pautas contienen además una serie de puntos de verificación que ayudan a detectar posibles errores.
Cada punto de verificación está asignado a uno de los tres niveles de prioridad establecidos por las pautas.
En función a estos puntos de verificación se establecen los niveles de conformidad:
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