Inicialmente hay que comprobar si se tiene instalado Ruby. Desde la línea de petición de comandos de la shell (aquí la representaremos por "%", por lo tanto no introducir el % de los ejemplos), tecleamos:
|| % ruby -v
||
(-v le indica al intérprete que imprima la versión de Ruby), a continuación pulsamos la tecla Enter. Si está instalado Ruby, aparecerá el siguiente mensaje o algo similar:
|| % ruby -v
ruby 1.6.3 (2001-11-23) [i586-linux]
||
Si no está instalado, pide a tu administrador que lo instale, o hazlo tú mismo dado que Ruby es software libre sin restricciones de instalación o uso.
Comencemos ahora a jugar con Ruby. Se puede introducir directamente en la línea de comandos un programa Ruby utilizando la opción -e:
|| % ruby -e 'print "hola mundo\n"'
hola mundo
||
Un programa Ruby se puede almacenar en un fichero, lo que es mucho más adecuado.
|| % cat > test.rb
print "hola mundo\n"
^D
% cat test.rb
print "hola mundo\n"
%ruby test.rb
hola mundo
||
^D es control-D. Lo anterior es válido para UNIX. Si se está utilizando DOS, prueba con:
|| C:\ruby> copy con: test.rb
print "hola mundo\n"
^Z
C:\ruby> type test.rb
print "hola mundo\n"
c:\ruby> ruby test.rb
hola mundo
||
Al escribir código con más fundamento que éste, ¡se puede utilizar cualquier editor!.
Algunas cosas sorprendentemente complejas y útiles se pueden hacer con programas miniatura que caben en la línea de comandos. Por ejemplo, el siguiente programa reemplaza la cadena foo por bar en todos los ficheros cabecera y fuentes C del directorio de trabajo, realizando una copia de seguridad del fichero original a la que añade ".bak"
|| % ruby -i .bak -pe 'sub "foo", "bar"' *.[ch]
||
El siguiente programa funciona como el comando cat de UNIX (aunque es más lento):
|| % ruby -pe 0 file
||