9 - Puentes y gateways (II)

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Tutorial creado por Charles L. Hedrick. Extraido de: http://es.tldp.org/Manuales-LuCAS/doc-red-local-inet/doc-red-local-inet-html/
27 de Febrero de 2006
Más sobre gateways


Los gateways tienen sus propias ventajas y desventajas. En general, un gateway es más complejo de diseñar y administrar que un bridge. Un gateway debe participar en todos los protocolos para los que está diseñado para reenviar. Por ejemplo, un gateway IP debe responder a peticiones ARP. El estándar IP también necesita estudiar por completo las cabeceras IP, decrementando el tiempo para activar campos y obedecer cualquier opción IP.

Los gateways son diseñados para manejar topologías de redes más complejas que las que son capaces de manejar los bridges. Y, como ya hemos mencionado, tienen diferentes (y más complejas) decisiones que estudiar. En general, un bridge tiene decisiones más fáciles que tomar: si se debe reenviar un datagrama y, en caso de que deba hacerse, qué interface hemos de elegir. Cuando un gateway reenvía un datagrama, debe decidirse a qué host o gateway hay que enviarlo a continuación. Si un gateway envía un datagrama de vuelta a la red de donde procede, también debe enviar una redirección al emisor del datagrama indicando que use una mejor ruta. Muchos gateways pueden también manejar caminos paralelos. Si hay varios caminos igualmente buenos para un destino, el gateway usará uno de ellos determinado por algún tipo de algoritmo aleatorio. (Esto se hace también en algunos bridges, pero no suele ser lo usual. En ambos casos, se elige uno de ellos mediante algún tipo de algoritmo aleatorio. Esto tiende a hacer que la llegada de los datagramas tenga un orden distinto al que fueron enviados. Lo que puede complicar la labor de procesamiento de los datagramas de los hosts de destino, e, incluso, hay viejas implementaciones TCP/IP que tienen errores a la hora de ordenar los datagramas).

Para poder analizar todas estas decisiones, un gateway tendrá una tabla de enrutamiento muy similar a la de los hosts. Al igual que las tablas de enrutamiento, las tablas de los gateways contienen una entrada por cada posible número de red. Para cada red hay, o bien una entrada indicando que la red está conectada directamente al gateway, o hay una entrada indicando que el tráfico para esa red debe reenviarse hacia algún otro gateway o gateways. Describiremos posteriormente los "protocolos de enrutamiento" usados para elaborar esta información, en la discusión sobre cómo configurar un gateway.




Comparando las tecnologías de conmutación

Los repetidores, repetidores con buffer, bridges y gateways forman un espectro. Los dispositivos del principio de la lista son mejores para redes pequeñas, además son más baratos y fáciles de configurar aunque tienen menos servicios. Los del final de la lista son apropiados para construir redes más complejas. Muchas redes usan mezclas de dispositivos, con repetidores para conectar pequeños segmentos de red, bridges para algunas áreas grandes y gateways para enlaces de larga distancia.

Hasta ahora hemos asumido que sólo usan gateways. La sección de cómo configurar un host describe cómo configurar una tabla de enrutamiento, listando los gateways que se debían usar para alcanzar a distintas redes. Los repetidores y bridges son invisibles a IP, y, en lo que a las anteriores secciones se refiere, las redes conectadas mediante ellos se deben considerar como una única red. En la sección 3.4. se describe cómo configurar un host en el caso en que varias subredes se traten como una única red física; la misma configuración debería usarse cuando varias subredes se conectan mediante repetidores o bridges.

Como ya mencionamos, las características a tener en cuenta en un dispositivo conmutador son: aislamiento, rendimiento, enrutamiento y las facilidades de mantenimiento de la red.




Aislamiento

Generalmente, los dispositivos conmutadores se usan para conectar redes. Así que, normalmente, pensamos en ganar conectividad, no en el aislamiento. Sin embargo, el aislamiento es algo digno de tener en cuenta. Si conectamos dos redes y no tenemos en cuenta el aislamiento para nada, entonces cualquier problema en otras redes aparecerá en la nuestra también. Asimismo, dos redes juntas pueden tener suficiente tráfico como para saturar la nuestra. Es por lo tanto conveniente elegir un nivel apropiado de protección.

El aislamiento puede llegar de dos maneras: aislamiento frente al mal funcionamiento y frente al tráfico. Con el objeto de discutir el aislamiento debido a errores de funcionamiento, vamos a señalar una clasificación de malfunciones:

* Fallos eléctricos, como por ejemplo una bajada de tensión o algún tipo de fallo que distorsiona la señal. Todos los tipos de dispositivos deberán confinarlo a un lado del dispositivo (repetidor, repetidor con buffer, bridge, gateway).

* Problemas con los transceiver y controladores que, en general, generan señales eléctricamente correctas, pero de contenido erróneo (por ejemplo, paquetes de tamaño infinito o demasiado grandes, falsas colisiones, portadora continua). Todos, excepto el repetidor, nos protegen de estos problemas, que no son muy comunes.

* Errores en el software que provocan un excesivo tráfico entre algunos hosts (no nos referimos a mensajes de tipo broadcoast). Los bridges y gateways pueden aislarnos de estos errores. (Este tipo de fallos son bastante raros. La mayor parte de los problemas del software y de protocolos generan broadcoasts).

* Errores en el software que provocan un excesivo tráfico de broadcast. Los gateways se aislan de estos problemas. Generalmente, los bridges no lo hacen, porque deben dejar las peticiones ARP y otros broadcasts. Los bridges con filtros definidos por el usuario podrían protegernos contra algunos de estos errores de sobrecarga de broadcast. Sin embargo, en general, los bridges deben dejar pasar ARP y la mayoría de estos errores se deben a ARP. Este problema no es tan grave en redes donde el software tiene un cuidadoso control, pero tendremos regularmente problemas de este tipo en redes complejas o con software experimental.

El aislamiento al tráfico es proporcionado por bridges y gateways. La decisión más importante al respecto es conocer el número de ordenadores que podemos poner en una red sin sobrecargarla. Esto requiere el conocimiento de la capacidad de la red, y el uso al que se destinarán los hosts. Por ejemplo, una Ethernet puede soportar cientos de sistemas si se van a destinar para logins remotos y, ocasionalmente, para transferencia de ficheros. Sin embargo, si los ordenadores carecen de disco, y usamos la red para swapping, una Ethernet podría soportar entre 10 y 40, dependiendo de su velocidad y sus características de E/S.

Cuando ponemos más ordenadores en una red de los que es capaz de manejar, deberemos dividirla en varias redes y poner algún dispositivo conmutador entre ellos. Si esto se hace correctamente, la mayoría del tráfico deberá realizarse entre máquinas de la misma parte de la división, lo que significa poner los clientes en la misma red que su servidor, poner los servidores de terminales en la misma red que los hosts a los que se accede más frecuentemente.

Bridges y gateways, generalmente, suministran el mismo grado de aislamiento al tráfico. En ambos casos, sólo el tráfico destinado a los hosts del lado de la unidad conmutadora se pasará. Veremos esto más detalladamente en la sección del enrutamiento.




Prestaciones

Los límites de las prestaciones empiezan a ser menos claros, puesto que las tecnologías de conmutación están mejorando continuamente. Generalmente, los repetidores pueden manejar todo el ancho de banda de la red (por su propia naturaleza, un repetidor básico ha de ser capaz de hacer esto). Los bridges y gateways frecuentemente tienen limitaciones en sus prestaciones de varios tipos. Los bridges tienen dos estadísticos de interés: la tasa de paquetes analizados y el rendimiento. Como explicamos anteriormente, los bridges deben analizar cada paquete que se encuentra en la red, incluso aquellos que no van a ser reenviados. El número de paquetes analizados por segundo es la unidad usada para medir la tasa de paquetes analizados. El rendimiento se puede aplicar tanto a bridges como a gateways, y refleja la parte del tráfico que ha sido reenviada; generalmente, depende del tamaño del datagrama. Así, el número de datagramas por segundo que una unidad puede manejar será mayor cuanto haya más datagramas pequeños que grandes. Normalmente, un bridge puede manejar desde algunos cientos de datagramas hasta unos 7.000. Se puede obtener mayor capacidad de procesamiento con equipos que usan una hardware de propósito específico para acelerar la labor de análisis de paquetes. La primera generación de gateways podían procesar entre algunos cientos de datagramas por segundo hasta unos 1.000 ó más; sin embargo, los gateways de segunda generación, ampliamente extendidos, usan un hardware de propósito específico igual de sofisticado que el usado en los bridges y con ellos se pueden manejar alrededor de 10.000 datagramas por segundo. Debido a que en este momento los bridges y gateways de altas prestaciones pueden manejar casi todo el ancho de banda de una Ethernet, las prestaciones no son una razón para elegir entre un tipo u otro de dispositivo. Sin embargo, para un tipo dado de dispositivo, hay todavía grandes diferencias entre los distintos modelos, sobre todo en la relación precio/prestaciones. Esto es especialmente cierto en los modelos de la gama baja. Los bridges más baratos cuestan menos de la mitad que los gateways más baratos.

Desgraciadamente, no hay un único estadístico para poder estimar las prestaciones de un dispositivo. No obstante, el que más se usa es el de paquetes por segundo. Hay que tener en cuenta que la mayoría de las empresas cuentan los datagramas una sola vez, cuando pase por el gateway; hay una compañía importante que cuenta los datagramas 2 veces, y, por tanto, deben dividirse por 2 para poder comparar. También hay que asegurarse, para hacer una comparación correcta, que los datagramas son del mismo tamaño. Un modelo para poder comparar prestaciones es

tiempo_de_procesamiento = tiempo_conmutación + tamaño_datagrama * tiempo_por_byte

Aquí, el tiempo de conmutación suele ser una constante; representa la interrupción latente, el procesamiento de las cabeceras, buscar en la tabla de enrutamiento, etc., más un componente proporcional al tamaño del datagrama, representando el tiempo necesario para hacer cualquier copia de datagrama. Un enfoque razonable para estudiar las prestaciones es dar los datagramas por segundo por los tamaños mínimos y máximos de los datagramas. Otra forma de conocer los límites de un dispositivo es conociendo la velocidad de los datagramas por segundo y el rendimiento en bytes por segundo, y aplicando la fórmula anterior.




Enrutamiento

Vamos a estudiar las tecnologías usadas para decidir hacia dónde debe enviarse un datagrama. Por supuesto, no haremos esto para los repetidores, ya que éstos reenvían todos los paquetes.

La estrategia de enrutamiento de un bridge conlleva tomar dos decisiones:

(1) activar o desactivar los enlaces de manera que se mantenga el árbol de expansión; y,

(2) decidir si debemos reenviar un paquete en particular y a través de cuál interface (si el puente es capaz de manejar más de dos interfaces).

La segunda decisión se toma en base a una tabla de direcciones del nivel-MAC. Como ya hemos descrito anteriormente, esta tabla se construye analizando el tráfico que pasa por cada interface. El objetivo es reenviar aquellos paquetes cuyo destino se encuentre a otro lado del bridge. Este algoritmo requiere tener una configuración de red que no contenga bucles o líneas redundantes. Los bridges menos sofisticados dejan esta tarea al diseñador de la red, y debemos diseñar y configurar una red sin bucles. Los bridges más sofisticados permiten una topología cualquiera, pero irá desactivando enlaces hasta que no haya bucles; además, nos proporciona una fiabilidad extra, ya que, en caso de fallo de un enlace, se activará automáticamente un enlace alternativo. Los bridges que funcionan de este modo tienen un protocolo que les permite detectar cuándo una unidad debe desactivarse o activarse, de manera que el conjunto activo de enlaces abarquen el árbol de expansión. Si necesitamos la fiabilidad proporcionada por los enlaces redundantes, debemos asegurarnos que nuestros bridges sean capaces de trabajar de esta manera. Actualmente no hay un protocolo estándar para este tipo de bridges, pero está en camino. En caso de comprar bridges de más de una marca, debemos asegurarnos que sus protocolos para trabajar con los árboles de expansión pueden entenderse.

Por otro lado, los gateways permiten cualquier tipo de topología, incluyendo bucles y enlaces redundantes. Debido a que tienen algoritmos más generales de enrutamiento, los gateways deben mantener un modelo de toda la red. Diferentes técnicas de enrutamiento mantienen modelos de redes con más o menos complejidad, y usan esta información con distinto tipo de sofisticación. Los gateways que pueden manejar IP, normalmente soportan los dos protocolos estándares de Internet: RIP (Routing Information Protocol) y EGP (External Gateway Protocol). El EGP es un protocolo de propósito específico usado en redes donde hay una red principal, y permite intercambiar información de "cómo llegar" con la red principal. Por regla general, es bastante recomendable que nuestros gateways soporten EGP.

RIP es un protocolo diseñado para manejar rutas en redes pequeñas o medianas, donde la velocidad de las líneas no difieren demasiado. Sus principales limitaciones son:

* No puede usarse con redes donde los caminos pasan por más de 15 gateways. Se puede, incluso, reducir este número en el caso de que usemos una opción de dar un paso mayor de uno a una línea lenta.

* No puede compartir el tráfico entre líneas paralelas (algunas implementaciones permiten hacer esto si dichas líneas se encuentran entre el mismo par de gateways).

* No puede adaptarse a la sobrecarga de redes.

* No es adecuada para situaciones en las que hay rutas alternativas a través de líneas con muy distinta velocidad.

* No es estable en redes donde las líneas o los gateways cambian con frecuencia.

Algunas compañías venden modificaciones de RIP que mejoran su funcionamiento con EGP, o que incrementan la longitud del camino máximo más allá de 15, pero no incluyen otro tipo de modificaciones. En caso de que nuestra red disponga de gateways de más de una marca, en general necesitaremos que soporten RIP, puesto que suele ser el único protocolo de enrutamiento disponible. Si vamos a trabajar, además, con otro tipo de protocolo, pueden sernos útiles gateways que traduzcan su propio protocolo y RIP. Sin embargo, para redes muy grandes o complejas no nos queda otro remedio que usar otros protocolos.

También existen otros protocolos más sofisticados. Los principales son IGRP y los basados en los algoritmos SPF (el camino más corto primero - short path fist). Usualmente, estos protocolos han sido diseñados para redes más grandes o complejas y, en general, son estables bajo una gran variedad de condiciones, pudiendo manejar líneas de cualquier velocidad. Algunos de ellos permiten tener en cuenta la sobrecarga de algunos caminos, pero hasta el moemento no conozco un gateway que sea capaz de hacer esto. (Hay serios problemas para mantener un enrutamiento estable para realizarlo). Hay numerosas variantes de tecnologías de enrutamiento, y éstas se están modificando rápidamente, así que deberemos tener en cuenta la topología de nuestra red para elegir un producto en concreto; tenemos que asegurarnos que puede manejar nuestra topología y que puede soportar otros requerimientos especiales, como compartir el tráfico entre líneas paralelas, o ajustar la topología ante fallos. A largo plazo, se espera que aparezcan nuevos protocolos que estandaricen estos trabajos. Pero, por el momento, no se usa otra tecnología de enrutamiento que la RIP.

Otro asunto concerniente al enrutamiento es la politica en la que se basa el enrutamiento. En general, los protocolos de enrutamiento pretenden encontrar el camino más corto o más rápido posible para cada datagrama. En algunos casos, esto no es lo deseable; a veces, por razones de seguridad, razones económicas, etc, puede que deseemos reservar algunos caminos para algún uso específico. La mayoría de los gateways tienen la capacidad de controlar la propagación de la información de enrutamiento, lo que nos da algunas facilidades de administración sobre la forma en que estas rutas se usan, y el grado de control que soportan varía de un gateway a otro.




Administración de Redes

La administración de redes abarca un amplio número de asuntos. En general, se suelen tratar con muchos datos estadísticos e información sobre el estado de distintas partes de la red, y se realizan las acciones necesarias para ocuparse de fallos y otros cambios. La técnica más primitiva para la monitorización de una red es hacer "pinging" a los hosts críticos; el "pinging" se basa en un datagrama de "echo" (eco), que es un tipo de datagrama que produce una réplica inmediata cuando llega al destino. La mayoría de las implementaciones TCP/IP incluyen un programa (generalmente, llamado "ping") que envía un echo a un host en concreto. Si recibimos réplica, sabremos que host se encuentra activo, y que la red que los conecta funciona; en caso contrario, sabremos que hay algún error. Mediante "pinging" a un razonable número de ciertos hosts, podremos normalmente conocer qué ocurre en la red. Si los ping a todos los hosts de una red no dan respuesta, es lógico concluir que la conexión a dicha red, o la propia red, no funciona. Si sólo uno de los hosts no da respuesta, pero los demás de la misma red responden, es razonable concluir que dicho host no funciona.

Técnicas más sofisticadas de monitorización necesitan conocer información estadística y el estado de varios dispositivos de la red. Para ello necesitará llevar la cuenta de varias clases de datagramas, así como de errores de varios tipos. Este tipo de información será más detallada en los gateways, puesto que el gateway clasifica los datagramas según protocolos e, incluso, él mismo responde a ciertos tipos de datagramas. Sin embargo, los bridges e incluso los repetidores con buffer contabilizan los datagramas reenviados, errores de interface. Es posible recopilar toda esta información en un punto de monitorización central.

También hay un enfoque oficial TCP/IP para llevar a cabo la monitorizaciòn. En la primera fase, usamos un conjunto de protocolos SGMP y SNMP, ambos diseñados para permitirnos recoger información y cambiar los parámetros de la configuración y otras entidades de la red. Podemos ejecutar los correpondientes programas en cualquier host de nuestra red. SGMP está disponible para varios gateways comerciales, así como para sistemas Unix que actúan como gateway. Cualquier implementación SGMP necesita que se proporciones un conjunto de datos para que pueda empezar a funcionar, y tienen mecanismos para ir añadiendo informaciones que varían de un dispositivo a otro. A finales de 1988 apareció una segunda generación de este protocolo, SNMP, que es ligeramente más sofisticado y necesita más información para trabajar y, para ello, usa el llamado MIB (Management Information Base). En lugar de usar una colección de variable SNMP, el MIB es el resultado de numerosas reuniones de Comités formados por vendedores y usuarios. También se espera la elaboración de un equivalente de TCP/IP de CMIS, el servicio ISO de monitorización de redes. Sin embargo, CMIS y sus protocolos, CMIP, todavía no son estándares oficiales ISO, pero están en fase experimental.

En términos generales, todos estos protocolos persiguen el mismo objetivo: permitirnos recoger información crítica de una forma estandarizada. Se ordena la emisión de datagramas UDP desde un programa de administración de redes que se encuentra ejecutando en alguno de los hosts de red. Generalmente, la interacción es bastante simple, con el intercambio de un par de datagramas: una orden y una respuesta. El mecanismo de seguridad también es bastante simple, siendo posible que se incluyan passwords en las órdenes. (En SGMP nos referiremos a éstos como una "session name", en lugar de password). También existen mecanismos de seguridad más elaborados, basados en la criptografía.

Probablemente querremos configurar la administración de la red con las herramientas que tenemos a nuestra disposición para controlar diversas actividades. Para redes con pocas terminales, queremos controlar cuándo nuestros dispositivos de conmutación fallan, están fuera de servicio por mantenimiento, y cuando haya fallos en las líneas de comunicación u otro hardware. Es posible configurar SGMP y SNMP para que usen "traps" (mensajes no solicitados) para un host en particular o para una lista de hosts cuando ocurre un evento crítico (por ejemplo, líneas activas o desactivas). No obstante, no es realista esperar que un dispositivo de conmutación nos notifique cuando falla. También es posible que los mensajes "traps" se pierdan por un fallo en la red, o por sobrecarga, así que no podemos depender completamente de los traps. No obstante, es conveniente que nuestros dispositivos de conmutación reúnan regularmente este tipo de información. Hay varias herramientas que visualizan un mapa de la red, donde los objetos cambian de color cuando cambian de estado, y hay cuadros que muestran estadísticas sobre los datagramas y otros objetos.

Otro tipo de monitorización deseable es recolectar información para hacer informes periódicos del porcentaje de uso de la red y prestaciones. Para ello, necesitamos analizar cada dispositivo de conmutación y quedarnos con los datos de interés. En la Universidad de Groucho Marx esto se hace cada hora, y se obtienen datos del número de datagramas reenviados a Internet u otra red, errores, varios, etc.; y se almacenan informes detallados de cada día. Hay informes mensuales en los que se refleja el tráfico que soporta cada gateway y algunas estadísticas de errores, elegidas para ver si hay un gateway que está sobrecargado (datagramas perdidos).

Sería posible que cualquier tipo de conmutador pudiese usar cualquier tipo de técnica de monitorización. Sin embargo, generalmente los repetidores no proporcionan ningún tipo de estadística, debido a que normalmente no tienen ningún procesador para abaratar su precio. Por otro lado, es posible usar un software de administración de redes con repetidores con buffer, bridges y gateways. Los gateways, en la mayoría de los casos, incluyen un avanzado software de administración de redes. La mayoría de los gateways pueden manejar IP y los protocolos de monitorización anteriormente mencionados. Y la mayoría de los bridges tienen medios para poder recoger algunos datos de prestaciones. Puesto que los bridges no están dirigidos a ningún protocolo en particular, la mayoría de ellos no tienen el software necesario para implementar los protocolos TCP/IP de administración de redes. En algunas ocasiones, la monitorización puede hacerse tecleando algunos comandos a una consola a la que esté directamente conectada. (Hemos visto un caso donde era necesario dejar el puente fuera de servicio para recoger estos datos). En los restantes casos, es posible recoger datos a través de la red, pero el protocolo requerido no suele ser ningún estándar.

Excepto para algunas pequeñas redes, debemos insistir en que cualquier dispositivo conmutador más complejo que un simple repetidor es capaz de recolectar estadísticas y algún mecanismo para hacernos con ellas de forma remota. Aquellas partes de la red que no soporten dichas operaciones pueden monitorizarse mediante pinging (aunque el ping sólo detecta errores graves, y no nos permite examinar el nivel de ruido de una línea serie y otros datos necesarios para llevar a cabo un mantenimiento de alta calidad). Se espera que la mayoría del software disponible cumpla los protocolos SGMP/SNMP y CMIS. También un software de monitorización no estándar, siempre y cuando sea soportado por los equipos que tenemos.




Una evaluación final

Vamos a reunir todo lo anterior indicando dónde se usa cada tipo de conmutador, normalmente:

* Los repetidores, normalmente, se restringen a un solo edificio. Puesto que no nos proveen de un aislamiento al tráfico, debemos asegurarnos en todas las redes concectadas por los repetidores que pueden hacer llegar todos sus ordenadores. Puesto que no suelen tener herramientas de monitorización, no será deseable su uso para aquellos enlaces que fallan a menudo.

* Los bridges y gateways deben situarse de manera que se divida la red en partes cuyo volumen de tráfico sea manejable. Incluso se podrían emplazar bridges o gateways incluso en el caso de que no sean necesarios por razones de monitorización.

* Debido a que los bridges deben dejar pasar datagramas de broadcast, hay un límite en el tamaño de las redes que pueden conectar. Por lo general, basta limitar estas redes con un ciento de máquinas, aproximadamente. Este número puede ser mayor, si el bridge incluye algunas facilidades de filtrado de datagramas.

* Debido a que algunos tipos de redes son proclives al mal funcionamiento, deberemos usar los bridges sólo entre partes de la red donde un solo grupo es responsable de diagnosticar los problemas. Debemos estar locos para usar un bridge para concectar redes que pertenecen a distintas organizaciones. Las partes de la red "de tipo experimental" deberán aislarse del resto de la red por gateways.

* En muchas aplicaciones es más importante elegir un producto con la adecuada combinación de prestaciones, herramientas de administración e la red y otras características, para tomar la decisión de elegir entre bridges y gateways.
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8 opiniones

Opinion.

Me hubiese encantado que este articulo tuviese imagenes ya que asi es mas entendible.
Comentario.

Muy muy bueno... Gracias.
Introducción a la administración de una red local basada en internet.

Una tematica facil de entender.
Bastante bueno.

Felicito a la autora porque la verdad es que este curso es interesante, ya que con el pude resolver un problema que tenia con respecto a este tema. Prometo sera de mucha utilidad ya que tratare de difundir a mis amigos el mismo, tratando de respetar el derecho del autor... !inmensas gracias!.
Adm una red local basa en internet.

Lenguaje facil de entender y buena ilustracion de ejemplos.
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