No necesariamente. Todos los días y alrededor del mundo, millones de personas usan Linux del mismo modo que usan Windows: prenden su computadora en la mañana, navegan por Internet tomando café, trabajan en la hoja de cáculo, envian y reciben correos, escuchan música y por la tarde apagan su equipo y van a casa.
No obstante, en muchas ocasiones, algunos usuarios —sobre todo los niños y adolescentes— alcanzan un grado de conocimiento que no hubiesen alcanzado usando Windows. Si en su casa hay alguien que ronde los 15 años, trate de acercarlo a Linux: en la India, un profesor curioso colocó un viejo sistema Linux conectado a Internet detrás de un vidrio de su casa para ver que pasaba, los niños de la calle estuvieron durante dias tentándolo hasta que descubrieron como navegar y hacer funcionar los juegos, los mismos niños enseñaron a los mayores a navegar y revisar sus cuentas de email. El experimento fue tan exitoso que ha recibido fondos japonéses para colocar más computadoras en la calle. Todo ello mientras el gobierno mexicano regala millones de dólares a Microsoft en su fracasado proyecto
E-Mexico∞.