Siempre vaya hasta donde su vista alcance; Cuando llegue ahí, siempre podrá ir más adelante. Zig Ziglar
A como van las cosas dentro de la cultura de la tarjeta de crédito, la mayoría de la gente no sabe si tiene dinero o no. ¿Cómo es posible? Usualmente no poseen una idea clara del balance de su cuenta bancaria, y ni qué decir de lo que deben. Segundo, jamás elaboran un presupuesto personal o familiar y, si lo llegan a hacer, no se atienen a vivir dentro de los límites considerados.
Así que sin un presupuesto, aunque tengan el dinero en la mano, no se acordarán que la mayor parte de ese dinero ya está destinado a liquidar su tarjeta de crédito y sus deudas, o bien para su sustento, o pensando favorablemente: para incrementar sus ahorros. De modo que siguen gastando como borrachos en parranda y preguntándose por las mañanas por qué les duele tanto la cabeza. Pues es la cruda del remordimiento de haber gastado irresponsablemente, y lo más triste es que ni siquiera pueden disfrutar lo que se han comprado.
Si no tienes un presupuesto, ¿por qué no dedicas un viernes en la noche o un sábado por la mañana a realizar un jueguito de presupuesto? Las reglas son sencillas. Establece un límite financiero y comprométete a vivir dentro de él. Anota los gastos por prioridades y los compromisos de pago de lo que debes. No olvides ahorrar al menos el diez por ciento de tus ingresos.
Siéntate con tu familia, si eres soltero puede hacerlo solo; si eres casado deberás hacerlo con tu esposa(o), sin hijos. Hablar de dinero no tiene necesariamente que ser una tortura. Puede resultar divertido. ¡Atrévete a hacerlo!