Si vienes a ofrendar, deja tu ofrenda a un lado y ve a reconciliarte primero con tu hermano. Jesús de Nazaret
La palabra perdón se compone de otras dos: Para y dar. Pues el que perdona se da más a sí mismo. Perdonar es el camino a la liberación, el que auténticamente se libera es el que perdona, echando de su alma el rencor y la venganza, pasiones que envilecen y consumen; además se despojan del círculo culpa/resentimiento. Al perdonar no pretendemos cambiar el pasado, pero cambiamos el presente y consecuentemente el futuro se verá veneficiado.
Emmet Fox dice en su libro El Sermón de la Montaña, que cuando guardamos resentimientos hacía alguien, estamos unidos con esa persona por una cadena más fuerte que el acero. Si de verdad queremos separarnos de ese alguien lo mejor es soltar cualquier sentimiento negativo hacia la persona y verla como un ser más en la tierra.
Perdonar es un instrumento de compasión que nos libera de nuestras viejas heridas y resentimientos, eliminando por completo el complejo de víctima. El hecho de perdonar no quiere decir que estés condonando la acción y menos aún que estés dispuesto a que te vuelvan a lastimar. De eso no se trata, aunque algunas veces si no manejas bien la acción de perdonar, puedes caer en esta situación.
Es muy importante también perdonarte a ti mismo. Algunas veces eres muy crítico y severo contigo mismo. Debes aprender a soltar el remordimiento y a perdonarte lo antes posible en cualquier situación en que te encuentres.
¿Cómo sabrás que ya has perdonado de verdad? Si puedes recordar el suceso y no sientes el más mínimo dolor, malestar o cualquier sentimiento negativo, quiere decir que ya te has liberado de esa atadura. Recuerda que nada se olvida, el no recordar el suceso o el agravio es porque lo has ocultado en lo más profundo de tu ser para no sentir dolor. Sin embargo algún evento como una canción, una situación similar, etc., te lo hará recordar y surge a la superficie causándote dolor, entonces es el momento de utilizar tu inteligencia emocional y resolverlo una vez por todas.
Algunos pasos que puedes hacer para perdonar son:
1. Considera qué circunstancia vivió esa persona para llegar a ser como es, o qué situación estaría viviendo para haber hecho lo que hizo, aún intencionalmente.
2. Considera qué parte jugaste o qué hiciste que propició el incidente. Cuál fue tu responsabilidad en el conflicto.
3. Deja atrás el papel de víctima y prosigue con tu vida.
4. Recuerda las cosas positivas y buenas que te unieron a esa persona, los ratos buenos y bellos que pasaste con ella, los momentos de amor, apoyo, consejo y comprensión mutuos.
5. Visualiza a la persona que te lastimó recibiendo bellos regalos, muestras de amor y de perdón, logrando sus anhelos, triunfando.
6. Deséale que se encuentre a sí misma, que encuentre su camino.
7. Liberar a la persona con el perdón es liberarnos a nosotros mismos para vivir en el presente, en el aquí y en el ahora; disfrutando la vida al máximo.
Al conservar ese odio, rencor, resentimiento o remordimiento, estás perpetuando tu malestar y te vas consumiendo poco a poco, dejando de disfrutar el momento. Cada vez que recordamos cualquier episodio que nos causa dolor, dejamos de vivir el aquí y el ahora. Dejamos de avanzar en nuestro desarrollo personal, en nuestro crecimiento espiritual.
Para concluir esta sección te pido que recuerdes el Padre Nuestro. Esta oración que nos dejó Jesús, es la oración más completa que conozco. Matemáticamente se divide en siete enunciados contundentes y redondos. Pero lo que más me impacta es el flujo y reflujo de energía y las situaciones que causa si esta energía la manejamos adecuadamente. Lee con detenimiento esta frase: …perdona nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden. Claramente se observa que la condición para ser perdonado es haber perdonado. Necesitas optar por liberar el pasado y perdonar a todo el mundo, incluyéndote a ti mismo para que puedas recibir el perdón de Dios.
Tal vez no sepas cómo perdonar; quizá no quieres perdonar, pero el solo hecho de decir que estas dispuestos a perdonar inicia el proceso del perdón. Y lo demás vendrá por añadidura, porque Dios te perdonará por las ofensas en que incurras y estés arrepentido de ello.