



El postmodernismo nos exige asumir el rol docente desde otra óptica, abandonando la neutralidad, creando nuevas estrategias, pero sobre todo trasmitiendo al adolescente la esperanza, la clara esperanza de que entre todos podemos hacer que nuestra sociedad sea menos malvada, menos injusta, poco a poco más decente, más habitable.
Como nos dice Freire debemos evitar por un lado, caer en la ilusión quijotesca, que presta a la educación una fuerza que no tiene y también debemos evitar caer en el objetivismo tecnicista que nos quieren imponer.
Las carencias del sistema no nos motivan, pero no apostemos solamente al “gran cambio”, hagamos de nuestras aulas microcosmos democráticos, participativos, de reflexión y asumamos que somos constructores de cambios, que todos juntos, como seres históricos somos agentes transformadores. Debemos inventar nuevos sueños, nuevas utopías, debemos hacerlo porque existe la posibilidad de reinventar el mundo.
Para terminar con esta “puesta en común”hemos elegido estos versos de León Felipe:
Poesía,
tristeza honda y ambición del alma,
¡cuándo te darás a todos ... a todos,
al príncipe y al paria,
a todos ...
sin ritmo y sin palabras.
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