Si rompemos los bancos es porque hemos reconocido el dinero como causa principal de todas nuestras desgracias. Si quemamos los supermercados no es porque la vida sea cara sino porque la mercancia nos impide vivir a cualquier precio. Si rompemos las maquinas no es para defender el empleo, sino para atacar la esclavitud. Si nosotros atacamos a la yuta no es para hacerla salir del barrio, sino para hacerla salir de nuestra vida. El espectáculo nos ha querido ver temibles, pero nosotros sabemos que somos peores.