Si tuviera que buscar un adjetivo para calificar a Sendmail, pensaría en "excesivo". Excesivo puesto que este programa intenta -y puede- satisfacer las necesidades de una audiencia extremadamente amplia... incluso, de una audiencia que hace años ha desaparecido.
En general, cuando un programa es "más y más flexible", los usuarios deben pagar el precio de "más y más complejidad" para asimilar toda aquella flexibilidad. Sendmail permite configurar aspectos que normalmente yacen ocultos en el código compilado de otros programas similares... aspectos que en la práctica diaria ya casi nadie usa.
Es por eso que usar Sendmail suele ser una experiencia desconcertante... desde el inicio y hasta el final. Y en ese sentido tengo que admitir que este pequeño texto también puede serlo, pese a que he procurado que no ocurra así.
Sendmail es calificado de "inseguro", y con justa razón. Tiene una larga historia de "vulnerabilidades" que han conminado a algunos administradores a optar por soluciones supuestamente más seguras como postfix y qmail. En favor de Sendmail sólo tengo que indicar que sus creadores han venido haciendo grandes esfuerzos para que esto cambie, y ciertamente los últimas versiones han consistido esencialmente en mejoras en esa dirección.
Un último adjetivo para Sendmail podría ser "legendario", en el sentido que es una de las utilidades más antiguas de los sistemas Unix, se proporciona en prácticamente todas sus variantes (y también en Linux), es el servidor de email más utilizado a nivel mundial, y sorprendentemente es a la vez una de las utilidades menos "dominadas" por los administradores debido a lo antes indicado - así como a una muy deficiente documentación.