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Ahora sólo nos queda enchufar nuestro equipo a la red y ponerlo en marcha. Si todo ha salido bien, nuestro nuevo PC se encenderá y veremos la primera pantalla de diagnóstico de la BIOS por lo que debemos, a partir de este momento, utilizar un CD-ROM o un disquete de arranque para iniciar el equipo, particionar el disco, formatearlo e instalar el sistema operativo que hayamos elegido para gobernar nuestra nueva máquina.
Sin embargo, es posible que esto no ocurra. Lo primero es no perder la calma y repasar todo el montaje paso a paso. Los fallos más habituales son colocar los cables IDE al revés, pinchar mal alguna tarjeta, haber colocado mal la memoria o incluso tener algún componente haciendo cortocircuito. En este último y extremo caso, la fuente de alimentación se bloquearía, dejando de proporcionar corriente. Por último, no debemos olvidar repasar la conexión del interruptor de encendido, por si no la hemos conectado al lugar correcto. En cual

quier caso, os recomendamos que si la cosa se pone realmente complicada, desconectéis todos los cables de los discos IDE y la disquetera, así como todas las tarjetas salvo la de vídeo. También será interesante fijarse si el equipo emite pitidos. Si estos son largos y continuos, el error puede deberse a un fallo de la memoria o de su instalación. Si sólo son tres pitidos cortos, el fallo probablemente resida en la conexión de la tarjeta de vídeo. Por último, sólo nos quedará cerrar la carcasa, colocar los tornillos que fijan esta al chasis de nuestra caja y empezar a disfrutar de nuestro nuevo PC.
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